¿Deberían las instituciones públicas apoyar el conocimiento y el estudio del leonés?
Las lenguas no son autotélicas, es decir, no tienen un fin en sí mismas. Las lenguas, en puridad, son un instrumento que los ciudadanos utilizamos para comunicarnos. Ahora bien, si reaccionarios son los nacionalismos que pretenden "conservar" su lengua, ultramontanos son los lumbreras que, en pleno siglo XXI, quieren reinventarse un dialecto, el leonés, tan conspicuo y obsoleto como inservible y decrépito, para elevarlo al culmen de las lenguas. Lo triste e incomprensible es que un sector importante de la izquierda leonesa actúe de comparsa de nuestro particular Sabino Arana, Abel Pardo. No me siento orgulloso de hablar castellano, pero sí afortunado en la medida que puedo conversar con millones de personas en todo el mundo. Una iniciativa tan sumamente estéril como la que estamos debatiendo, que en nada ayuda al progreso de León, con mis impuestos, no.
Jorge Mateos Álvarez
Jamás despreciaré la cultura, aunque mis posiciones o argumentos necesitaran la ocultación o la vejación de alguna cultura. Por supuesto, las instituciones públicas deberían fomentar y apoyar la investigación y el estudio sobre la lengua leonesa o asturleonesa, aunque solo fuera para subsanar la ignorancia o la maledicencia de algunos para quienes “el leonés no es más que un dialecto”, cuando se trata de una lengua. Después de tanto tiempo de olvido, manipulación y ocultación, el Ayuntamiento de León ha tomado una iniciativa encaminada a posibilitar el conocimiento de una de las lenguas románicas de nuestra nación, la más importante durante varios siglos, pero llega tan tarde que en lugar de ser un acto de justicia, parece una extravagancia. Me alegra que los socialistas leoneses participen del amor por la cultura y el conocimiento, y que sea la ignorante derecha la que lo ataque y desprecie.
















