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sábado, 29 de diciembre de 2007

Los -ismos territoriales y la patología victimista

La demagogia chovinista

Gabriel Tartella analizaba en El País, en al artículo "El desengaño catalán", a raíz de la deriva de la clase política catalana, enredada en su propio nacionalismo, algunas de las patologías victimistas de los comunitaristas a la hora de explicar la realidad socioeconómica de su territorio. El análisis me evoca a los furibundos leonesistas, culpando a Valladolid de todos los males de nuestra provincia:

"Argentina es un país políticamente sorprendente: su clase media tiene un alto nivel cultural, sus universidades producen científicos de talla mundial, al igual que la tienen sus artistas y escritores, y sin embargo sus votantes se han equivocado tantas veces, sus políticos han dado tales muestras de venalidad e incompetencia sin por eso perder popularidad, que uno queda pasmado. Lo mismo, o parecido, se podría decir de Cataluña. Buscando un denominador común que explique tal desfase entre la esfera intelectual y la política de ambas sociedades sólo encuentro uno: el nacionalismo. En ambas está arraigado ese sentimiento victimista que busca en el exterior la causa de los problemas propios, tendencia muy humana pero muy peligrosa, contra la que Casio advierte en el Julio César de Shakespeare: "La culpa de nuestra subordinación, querido Bruto, no está en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos".

El inconveniente de buscar en el exterior la causa de nuestros problemas, de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, estriba en que, las más de las veces, nos equivocamos, y eso nos impide darles solución. Si un país se empeña en atribuir sus dificultades al Fondo Monetario Internacional o al imperialismo norteamericano, mal podrá resolverlas, por dos razones: la primera, porque no está en su poder modificar los estatutos del FMI ni la política exterior de Estados Unidos; la segunda, porque con toda probabilidad sus verdaderos problemas se deben a unos gobernantes ineptos y rapaces y a un electorado desorientado.

Esos gobernantes indignos, además, con toda seguridad utilizarán el señuelo exterior para distraer al público de su inepcia y latrocinio. Y una vez tragado el anzuelo nacionalista es muy difícil librarse de él: como al pez que picó, los esfuerzos por librarse lo clavan más en la carne. Cuanto peor vayan las cosas (que se venga abajo el sistema de transportes, por ejemplo, o se cuarteen los edificios, o se hagan evidentes el fracaso educativo, la corrupción y el soborno) más se atribuirá el fracaso a la perfidia exterior y el ciudadano medio, ya convencido de que pertenece a una colectividad sojuzgada, se indignará más con el enemigo externo: en Argentina, el imperialismo yanki (o el español, si a mano viene); en la Alemania de Hitler, los judíos; en la Italia de Mussolini, las naciones plutocráticas; en la España de Franco, el comunismo y la conspiración judeo-masónica; en la Cataluña de hoy, Madrid.

Se entra así en una espiral de razonamiento enfermo que puede conducir a proposiciones delirantes. Pocos recuerdan hoy que cuando Rusia lanzó el primer sputnik; el anticomunista general Franco echó el agua a su molino diciendo en un discurso que eso demostraba la eficacia de los regímenes autoritarios. En Cataluña se lleva años pidiendo la publicación de las famosas "balanzas fiscales", que demostrarían que Madrid explotaba a Cataluña. Ya el concepto de "balanza fiscal" es dudoso; pero cuando una entidad seria como el Servicio de Estudios de BBVA publica unas balanzas confeccionadas por un grupo de economistas de prestigio y se demuestra que Madrid es la comunidad más "explotada", los nacionalistas siguen impertérritos; una de dos, dicen: o seguimos pagando demasiado o, si no pagamos demasiado, es gracias a los nacionalistas.

En otras palabras, cualquier causa y su contraria tienen idéntico efecto: si nos explotan, necesitamos nacionalismo; y si no, también. El caso es parecido al del alcohólico que achacaba sus males a la soda. (...)"

Jorge Mateos Álvarez

martes, 20 de noviembre de 2007

Ramón Jáuregui analiza la estrategia del PNV

El PNV de siempre, el de Sabino Arana

El diputado socialista Ramón Jáuregui analizaba ayer en El País la estrategia maximalista que el PNV, anclado en la reaccionaria ideología de su fundador, está llevando a cabo:

"Interesa, y mucho, conocer las razones de un giro tan preocupante como arriesgado del nacionalismo democrático vasco, y se me ocurren tres importantes:

1. La decepción estatutaria. He escuchado miles de veces a mis interlocutores nacionalistas quejarse del desarrollo del Estatuto de Gernika. Desde la LOAPA a las Leyes de Bases, desde las materias todavía no transferidas a las limitaciones del "café para todos". Siempre he pensado que, más allá de razones puntuales para esas quejas, el argumento es bastante oportunista y se esgrime para justificar una agenda reivindicativa que el nacionalismo, de manera consustancial a su ideario, necesita mantener en permanente agitación. La importancia y la entidad del autogobierno vasco es incuestionable, cualquiera que sea el plano en el que se le mida: respecto al pasado, respecto a otras autonomías, respecto a los modelos federales o confederales más avanzados. Y si se le añaden las inconfesables ventajas del sistema económico que disfrutamos, los motivos para la queja son más bien retóricos, o en todo caso menores. Con todo, con razón o sin ella, es lo cierto que el PNV, prácticamente desde que llegó Ibarretxe, ha abandonado la negociación estatutaria y se han concentrado en la búsqueda de un nuevo modelo de relación con España, mucho más parecido a la confederación que al modelo autonómico de nuestra Constitución.

2. La asunción de la autodeterminación. A pesar de que la autodeterminación no ha sido un postulado teórico ni ideológico del PNV -fue expresamente rechazado por sus representantes en el periodo constituyente y preautonómico-, el Partido Nacionalista incorpora esta idea a su doctrina a mediados de los años noventa y la implementa en el Pacto de Estella. En 1990 se produjo una sonora votación en el Parlamento Vasco en la que el PNV, empujado por EA, se sumó a la reivindicación de este supuesto derecho, junto a Euskadiko Ezkerra, aunque lo hiciera aludiendo a su consideración "meramente doctrinal" e interpretándolo como un "ejercicio democrático dinámico" y no centrado en una consulta. Lo cierto es que quince años más tarde, el PNV ha entrado de lleno en esa interpretación casi descolonizadora con que se argumenta el derecho y su ejercicio, en gran parte por el fuerte impacto de emulación que ha provocado en todos los nacionalismos sin Estado, la emergencia como naciones plenas y soberanas de casi quince nuevos Estados en el continenteeuropeo desde la caída del Muro. Es más, cabe decir que se han sumado a esta interpretación todos los partidos nacionalistas, incluida IU del País Vasco, aunque lo hagan bajo el eufemismo del "derecho a decidir". Es esto tan evidente, que ETA se ha visto suplantada en esta reivindicación y necesita aferrarse a la unidad territorial (otro eufemismo que en este caso expresa la integración de Navarra en Euskadi) como última bandera que la diferencia del elenco nacionalista.

El PNV decidió ya hace tiempo incorporar a su ideario este objetivo porque quiere liderar la familia nacionalista. Una familia demasiado dividida, en cuatro y hasta cinco opciones políticas y entre las cuales, la disputa electoral sigue atravesada por el "quién es más nacionalista". El PNV parece decidido a conservar su hegemonía en esta clave, y ha formalizado así su abandono estatutario y su propuesta soberanista.

3. Una nueva estrategia para el final de la violencia. A finales de los noventa, el PNV inició una nueva estrategia en relación con ETA. Se pasó de Ajuria Enea a Lizarra para ofrecer a ETA la gestión de sus reivindicaciones desde la política, con base en la "acumulación de fuerzas nacionalistas" y a cambio del abandono de la violencia. Lizarra fracasó, pero Ibarretxe sigue, erre que erre, con el mismo esquema. Su propuesta de septiembre de 2007 sigue pretendiendo, en el fondo y en la forma, hacer inútil la violencia porque sus objetivos son alcanzables mediante la mayoría nacionalista del Parlamento Vasco. Obsérvese que el lehendakari, en el "cuarto paso" de su última propuesta, establece que, antes del referéndum resolutivo de 2010, todas las fuerzas políticas vascas tienen que alcanzar un "acuerdo de normalización política sobre el derecho a decidir del pueblo vasco, las relaciones de territorialidad (sic) y por supuesto... otras cuestiones". Es decir, autodeterminación y Navarra en el corazón del tortuoso camino que nos propone."

martes, 30 de octubre de 2007

¿Rajoy contra Rovira o Rajoy y Rovira?

El texto de Rajoy-Rovira

Publicado por Javier Marías en El País Semanal el pásado 28 de octubre:

"En vísperas del 12 de octubre, el líder del PP hizo llegar a los ciudadanos un mensaje por televisión sobre el que vale la pena detenerse. O, mejor dicho, hacer un análisis de texto, ya que era un texto lo que sin disimulo estaba leyendo (los ojos fijos en una pantalla más que en la cámara, ni rastro de espontaneidad en su alocución). La iniciativa fue criticada por el Gobierno, por otros partidos de la oposición y por no pocos columnistas y tertulianos: que si se creía el Rey, que si había confundido la fecha con la Navidad, que a qué venía la arenga, que si en realidad era un ataque subliminal contra Zapatero ... Nada de eso invita a detenerse, sino el propio texto, porque es difícil concentrar en tan poco espacio semejante sarta de incoherencias, contradicciones, vacuidades y tonterías, hasta el punto de que quien hablaba parecía un híbrido, digamos Rajoy-Rovira.

"Mi deseo es que este año, por razones que todo el mundo conoce, los españoles celebremos de manera especial esta fiesta", empezó. Ya es bastante presuntuoso anunciar cuál es el deseo de nadie, sobre todo si concierne a los demás (otra cosa habría sido decir "Deseo celebrar", etc). Pero es que además mencionó unas misteriosas "razones" que él conocerá tal vez, pero desde luego no "todo el mundo". Podrían ser tantas...

"Porque somos una nación y queremos celebrarlo y dejar constancia de que nos alegramos", añadió. La causalidad de ese "porque" es incomprensible, dado que España (no "nosotros") es una nación cualquier día del año y desde hace siglos, aunque el señor Rajoy-Rovira parezca haberse enterado anteayer y quizá por eso quiera celebrar la nueva, y además "dejar constancia" de que se alegra de tal sorpresa, como si a alguien le importara nada si la Gran Noticia lo preo-cupa, lo alarma, lo entristece o lo extasía a él, que a fin de cuentas no es más que un ciudadano particular.

"Por eso", prosiguió (otra causalidad absurda), "vamos a honrar y a exhibir el símbolo que, con la Corona (ambigua redacción: habría sido más claro escribir "junto con la Corona"), "mejor nos representa en todo el mundo: la bandera que aprobamos en 1978" (sospechoso que tuviera que especificar que no era la de Franco con águila). "La que exhiben nuestros deportistas con orgullo" (o quizá por mimetismo o convención; los escritores, por ejemplo, no solemos llevarla cuando nos dan un premio extranjero). "La que cubre el féretro de nuestros soldados" (como si éstos estuvieran por encima de otros ciudadanos, la mayoría de los cuales sólo cubre su cadáver con la tradicional caja de pino). "La que saludan con respeto todos los jefes de Estado que nos visitan" (vaya cosa, faltaría más, que Putin o Sarkozy se limpiaran los dedos con ella). "El símbolo de la nación libre y democrática que formamos más de cuarenta millones de españoles" (menos mal que no la forman tunecinos, estonios o congoleses). "La bandera de todos, porque en ella estamos todos representados" (aquí una falacia deliberada, pues el propio Rajoy-Rovira es el primero en quejarse de quienes, siendo españoles, queman la bandera y no la sienten como propia).

Pero aquí comenzó lo mejor: "Yo estoy orgulloso de ser español". El que es español, o catalán, o vasco, o ilerdense, o lituano, o chipriota, ni está orgulloso de serlo ni deja de estarlo, porque es un hecho que no depende de su mérito ni casi nunca de su elección. Vendría a ser lo mismo que exclamar: "Estoy orgulloso de ser varón, o mujer, o niño, o anciano, o de apellidarme Gómez, o de llamarme Jenaro". Sólo pueden estar orgullosos de ser españoles quienes en realidad no están muy convencidos de serlo. "Sé que los españoles también lo están", agregó, lo cual vino a ser como llamarnos a todos inseguros, inconsecuentes e imbéciles. "Por eso" (más causalidades sin ton ni son) "pido a todos que ... el 12 de octubre lo manifiesten con franqueza". Eligió mal la palabra "franqueza", por cierto, en un país con cuarenta años de "franquismo" a sus espaldas. Pero lo más loco vino luego: "Y que hagan algún gesto que muestre lo que guardan en su corazón. En casa o en la calle, de forma individual o con la familia y amigos. Para que todo el mundo sepa lo que los españoles sentimos por España". Se me escapa. Si yo hago "un gesto individual en casa", no veo cómo va a saber "todo el mundo" lo que "siento por España", aparte de que al mundo le trae sin cuidado saberlo, no ya en mi caso, sino en el de cualquiera, incluido Rajoy-Rovira. Por otra parte, si "guardo algo en mi corazón", qué sentido tiene que lo muestre y exhiba, en vez de seguirlo guardando como cosa íntima que es. ¿Y cuál podría ser ese "gesto individual en casa" (Rajoy-Rovira nos podría haber orientado un poco al respecto)? ¿Bastaría leer un Episodio nacional de Galdós? ¿Ponerse un vídeo de la selección española (menudo rollo)? ¿Tararear el himno en la ducha? ¿Un solitario brindis a la salud de Butragueño? Aún añadió algo más el falso orador, es decir, el lector de textos: "Y que sabemos proclamarlo sin aspavientos pero con orgullo y con la cabeza bien alta". Esto lo dijo tras soltar este mensaje que era puro aspaviento teatral, con un banderón a su espalda, con la cabeza no muy alta (estaba demasiado pendiente de la pantalla en que leía estas perlas) y con el dubitativo orgullo de quien afirma su orgullo. Porque el orgullo, precisamente el orgullo, es bien sabido que, cuando se tiene de veras por algo, jamás se expresa ni se alardea de él."

jueves, 18 de octubre de 2007

Recovecos del blog (I)

Deliberando acerca del leonés (y II)

"...Se aguarda con sumo interés los comentarios que puedan aportar." Así reza el final de la carta de presentación ante los ciudadanos. Y, de entre todas las opiniones recibidas hasta el día de hoy, escogemos tres con las cuales actualizamos, con nuevos y viejos argumentos, el debate sobre el leonés:


"No me gusta el titular que ha escogido Daniel para su argumento, ya que me considero un verdadero amante de la cultura y no por ello defiendo que de mi bolsillo se pague un capricho leonesista. Y me explico.

Lenguas como el catalán, euskera o gallego sí trataron de ser erradicadas por un régimen nacionalista español durante seis décadas del pasado siglo. Ello provocó que, con la reinstauración de la Democracia, hubiese un foribundo deseo de hablarlas, en muchos casos más por la sensación de libertad que ello provocaba que por el simple hecho. Hoy día, los extremismos nacionalistas tratan de utilizar la lengua como seña de identidad diferenciadora, cuando, como todo elemento cultural, ya sea el arte, el pensamiento o la propia lengua, nada entiende de fronteras políticas.

Pues bien, en el caso del llamado 'leonés' no se cumple ninguno de los argumentos anteriores, a saber:

- no fue erradicado por ninguna decisión digamos política, sino que sucumbió ante una nueva situación sociopolítica, de manera progresiva, evolutiva

- no estamos hablando de procesos contemporáneos, sino de sucesos de hace bastantes siglos

Me gustaría que Daniel nos indicase si en su pueblo algún anciano hablaba leonés. O si, hoy por hoy, un ciudadano de La Cabrera se entiende en su dialecto con otro de, pongamos por ejemplo, las hoces de Valdeteja. No. Estamos ante un constructo artificial creado para reforzar una identidad ficticia que pretende, no nos ceguemos, no sólo partir la autonomía sino autodeterminarse de cara al futuro, o si no al tiempo.”

Javier Revilla Casado

"Siempre me he preguntado por qué algunos socialistas defienden con total naturalidad la justicia y la igualdad en cualquier ámbito y, por el contrario, abdican de esos dignos valores cuando se trata de aplicarlos a los ciudadanos de su tierra. ¿Qué ha hecho León, provincia y región, para que esos socialistas la maltraten de esa forma? ¿Qué ha hecho la cultura leonesa, provincial y regional, para sufrir tan contundentes ataques y desdeños? Digo cultura, porque las lenguas y los dialectos y, por extensión cualquier código lingüístico, son objetos naturales, en cuanto medios de comunicación, y también objetos culturales, en cuanto vehículos que forjan y transportan cultura, se produzca tal circunstancia en un periodo histórico u otro. El latín es una lengua muerta (seguro que algunos también lo llaman dialecto, ¿qué más da?), ¿alguien en su sano juicio estaría dispuesto a renunciar oficialmente a su estudio e investigación? Es incontestable que la lengua leonesa, en cualquiera de sus variantes, se habla en muy pocos lugares y tiene una presencia muy limitada (también es verdad que no ha contado con ningún apoyo institucional por parte del nacionalismo centralista vallisoletano, así como de las sumisas y reprobables administraciones leonesas del PP); pero el leonés tiene una nada despreciable presencia en el castellano, puesto que ha influido en esta lengua tanto en su periodo de cohabitación, por su vecindad, como en el proceso progresivo de expansión del castellano. Por todo ello, y porque no nos podemos negar al conocimiento de ninguna lengua ni del caudal de cultura que ha generado durante siglos, he de mostrarme a favor de su investigación, como se hace en mi facultad, y, si fuera necesario, de su aprendizaje por todos aquellos ciudadanos que deseen aprender voluntariamente aspectos del leonés, más allá de su utilidad comunicativa actual, al igual que nadie pone en duda el estudio del griego clásico, por ejemplo, salvo aquellos ignorantes o soberbios que denuestan las humanidades, la historia, la literatura... por considerarlas un atraso, cuando ahí radica el resumen del progreso equilibrado, sano y sabio.

Decía Javi que todo esto no es más que un capricho leonesista; de algún modo, podría llegarlo a compartir, pero él sabe perfectamente que si en León existen partidos mal llamados nacionalistas no es por las ansias nacionalistas de algunos: aquí nunca habría surgido ningún partido como la UPL, PREPAL o el PAL, por ejemplo, si la histórica región leonesa hubiera obtenido su autonomía con total normalidad como el resto de regiones españolas, conforme a la Constitución que, por otra parte, se está vulnerando flagrantemente. Si en 1983 no se hubiera creado este invento político absolutamente artificial y mezquino que llaman Castilla y León (atentos al absurdo semántico), nunca habría nacido ningún partido para reivindicar lo que la inmensa mayoría de leoneses demandamos democráticamente por las calles de la capital, incluidos fervorosos políticos socialistas y de la extinta Alianza Popular. Y, por supuesto, si la región leonesa hubiera dispuesto desde el principio del proceso autonómico de su administración autonómica, como todas las demás, no se encontraría a la cola de España en todas las estadísticas, siendo la región con los mejores recursos naturales e histórico-culturales. Pero parece que la cacareada justicia socialista solo llega hasta la metrópoli vallisoletana.

Disculpad por la extensión, pero después de tantas verdades oficiales (lease putrefacta y fascista manipulación política desde los centros del poder de este absurdo y mentiroso ente autonómico), comprenderán los amantes del equilibrio y de la equidad que uno no pueda menos que explayarse."

Daniel G. Colinas

"Mi defensa de la negativa a "recuperar" el leonés creo que es bastante racional. Si admitimos que las lenguas nos sirven para comunicarnos. Y si admitimos que 400 millones de personas en el mundo hablan castellano y "cuatro gatos" hablan algo que han denominado el leonés, llegamos a la conclusión que las instituciones leonesas, si de verdad creen en el progreso de su tierra, no deberían dedicar ni un solo céntimo de euro a promocionar una lengua que no es que esté muerta, sino que se encuentra completamente sepultada desde hace siglos."

Jorge Mateos Álvarez

viernes, 12 de octubre de 2007

Su Majestad Rajoy I de España

Rajoy, cual Carod-Rovira en la Diada, cual Ibaretxe el día del Aberri Eguna, emulando al Jefe de Estado

Quizá no tenga nada que ver que hace un par de semanas el mesiánico locutor de la COPE (el prolijo escritor César Vidal no, Federico Jiménez Losantos) pidiera públicamente a Juan Carlos I que abdicara del trono. Pero el caso es que Mariano Rajoy, en su ya célebre vídeo, parece postularse para Jefe de Estado pronunciando un discurso que nos evoca a la soporífera felicitación navideña de la Casa Real. En su perorata nos invita a celebrar con orgullo el día 12 de octubre, exaltando pasionalmente, o lo que es lo mismo, irracionalmente, la bandera, la patria y la nación.

Su discurso, cambiando la palabra España por Euskadi o por Catalunya, puede ser aprovechado por Juan José Ibarretxe el día del Aberri Eguna (día de la patria vasca que se celebra el domingo de resurrección) o, el 11 de septiembre, en la Diada, por Carod-Rovira.

Como no puede ser de otra manera, la entrada de hoy se archivará en la sección "humor". Aunque la pregunta que formulamos desde aquí a Mariano Rajoy es la siguiente: ¿Cómo se puede, sin ser hipócrita, combatir al nacionalismo desde el nacionalismo?

jueves, 11 de octubre de 2007

Razones contra el nacionalismo...

...o, lo que es lo mismo, razones contra el leonesismo

Leíamos ayer (10 de octubre de 2007) con verdadera fruición en el Diario de León una tribuna tiulada "A vueltas con la leonesidad", magistralmente pergeñada por el Doctor en Derecho Isidoro Álvarez Sacristán. Por su claridad expositiva y por su riqueza argumentativa trascribimos partes del ensayo.

En la instantánea de la izquierda se puede observar al premioso ultranacionalista Abel Pardo adoctrinando a sus huestes en las "Xornadas" Nacionales de Formación celebradas en Astorga en el año 2005.

“UN BUEN AMIGO eibarrés, que pasa los veranos en Cistierna, me hizo llegar el libro de Julio de Prado Reyero Un viaje histórico por el alto Esla , con una dedicatoria sugerente y personal : «Astura -luego Esla- viene del vasco aite-ur o lugar de rocas y agua, por lo que los vascos somos los únicos españoles puros». En efecto, así lo cuenta de Prado en la página 13, que Astura «es uno de los vocablos vascos que perduran en nuestra tierra y procede el euskera ast-ura , a saber, peña y agua». Si todo es interpretable nos llevaría reinventar la historia y decir lo que en realidad no existió. Y digo esto porque si se afirma que la lengua leonesa es el idioma del reino de León no se está diciendo toda la verdad histórica. Para su apoyo , Abel Pardo -Diario de León 7-9-2007, bajo el título de «Dottore», que no es exactamente doctor en español- escribe que el habla de la corte de los siglos XIII era el leonés regio. Desde ese siglo da un salto de 700 años y nos lleva a la transición de los años 70 del siglo pasado para compararnos con el bable. Olvida nuestro leonesista que el último rey leonés fue Alfonso IX, cuyos decretos están dictados en latín. Lo que ocurre en todos los siglos venideros sobre la transición de la lengua romance al español es una cuestión que compete a los historiadores; la formación de un idioma es el crisol de numerosas hablas, decires, tradición oral o un sinfín de circunstancias. El leonés -suponiendo que exista una tradición oral- se hace español que al decir de Unamuno -( Andanzas y visiones española s, 76)- «es el León leonés León de Castilla». Queriendo decir que León no es otra cosa que prolongación para Castilla, que la traspasa, en fin. Cuando se trata de volver atrás para proponer un cambio, se apoyan en algo que al menor soplo se derrumba. Nada mejor para los nacionalistas que diferenciarse por el habla. y para ello se vuelve la mirada a la escuela, tergiversando la historia, manipulando las ideas, proponiendo obsoletas tradiciones -reconozco que es una contraditio in terminis- tal la contraposición que se hace por Chao Prieto -El Diario de León 20-9-2007- entre la lengua asturleonesa y el castellano , como si se tratara de una lucha de clases entre el pueblo llano y las que denomina «las clases dominantes», para entrar ya en el plano de la sociología partidista o de enfrentamiento por el habla. (…)

No se puede manejar las mentes vírgenes de los escolares -ni, por supuesto, la del ingenuo y voluntarioso votante- para inculcarles unas historias que repugnan a la mínima advertencia científica. Ya tuvieron ocasión de replicar a quienes puño en alto, reclamaban como día de León el 24 de abril. Réplica de historiadores de la «Universitas Legionensis». No soy experto en la materia, pero la gran obra de García Gallo en el único documento de lo que denomina «La crisis de 1808», referente a León, es el Bando de la Junta de Gobierno de León de 1 de junio de 1808 en la que se declara: 1) que se reasume la autoridad soberana mientras no se reponga al Rey Fernando VII; 2) que cesan en sus funciones todas las autoridades constituidas; 3) que se reciba a las tropas asturianas como defensoras de los derechos comunes; y 4) se declara a la Provincia de León, unida a la de Asturias y demás del Reino a la defensa común y expulsión de los franceses. No se entiende qué tiene que ver la oposición de las autoridades a la invasión francesa con la leonesidad. Como el denominado leonesismo, no tiene otra agarradera que la llingua o la francesada se lanza al aire por si prende en las honestas gentes de León.

Y no solamente esto, sino que se vuelve a propugnar la separación de Castilla. Y cada uno lo interpreta de una forma. Ahora se inventan la birregionalidad. Por de pronto es inconstitucional. El artículo 2 se refiere a «nacionalidades y regiones», en el 137, a «municipios, provincias y Comunidades Autónomas» , para admitir en el artículo 143 que se pueden las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes (...) constituirse en Comunidad Autónoma. Nada se dice -porque es una entelequia- de la «biorregionalidad». Lo de Castilla unida a León no es de ahora, y los nacionalistas que tanto aman la tradición deben saber que esta unión no hace nada más que cumplir los requisitos del artículo 143 de la Constitución.”

domingo, 30 de septiembre de 2007

Ibarretxe quiere volver a la premodernidad

Zapatero asegura que su plan "es de otro siglo"

En un mitin ante miles de trabajadores del sector primario en Sillera, municipio de la provincia de Pontevedra, Zapatero ha asegurado que el plan que de nuevo a puesto Ibarretxe encima de la mesa no es útil para la sociedad vasca sino para su estrategia electoral.

De manera contundente, Zapatero aseveró que
con su propuesta el Lehendakari "se equivoca de país, de continente y de siglo", ya que a juicio del presidente "estamos en la España constitucional, en la Europa unida y en el siglo XXI".

viernes, 28 de septiembre de 2007

Deliberando acerca del leonés

¿Deberían las instituciones públicas apoyar el conocimiento y el estudio del leonés?


Dislate ciclópeo

Las lenguas no son autotélicas, es decir, no tienen un fin en sí mismas. Las lenguas, en puridad, son un instrumento que los ciudadanos utilizamos para comunicarnos. Ahora bien, si reaccionarios son los nacionalismos que pretenden "conservar" su lengua, ultramontanos son los lumbreras que, en pleno siglo XXI, quieren reinventarse un dialecto, el leonés, tan conspicuo y obsoleto como inservible y decrépito, para elevarlo al culmen de las lenguas. Lo triste e incomprensible es que un sector importante de la izquierda leonesa actúe de comparsa de nuestro particular Sabino Arana, Abel Pardo. No me siento orgulloso de hablar castellano, pero sí afortunado en la medida que puedo conversar con millones de personas en todo el mundo. Una iniciativa tan sumamente estéril como la que estamos debatiendo, que en nada ayuda al progreso de León, con mis impuestos, no.

Jorge Mateos Álvarez

Amor por la cultura

Jamás despreciaré la cultura, aunque mis posiciones o argumentos necesitaran la ocultación o la vejación de alguna cultura. Por supuesto, las instituciones públicas deberían fomentar y apoyar la investigación y el estudio sobre la lengua leonesa o asturleonesa, aunque solo fuera para subsanar la ignorancia o la maledicencia de algunos para quienes “el leonés no es más que un dialecto”, cuando se trata de una lengua. Después de tanto tiempo de olvido, manipulación y ocultación, el Ayuntamiento de León ha tomado una iniciativa encaminada a posibilitar el conocimiento de una de las lenguas románicas de nuestra nación, la más importante durante varios siglos, pero llega tan tarde que en lugar de ser un acto de justicia, parece una extravagancia. Me alegra que los socialistas leoneses participen del amor por la cultura y el conocimiento, y que sea la ignorante derecha la que lo ataque y desprecie.

Daniel G. Colinas

martes, 11 de septiembre de 2007

Cohesionando España

Cómo vertebrar un país desde el Estado

Leemos el siguiente titular en la página web de la CADENA SER.

"[El Ministerio de] Sanidad propone que los niños entre 7 y 15 años tengan dentista gratis"

La noticia continúa del siguiente modo:

"El Ministerio de Sanidad y Consumo propondrá a las Comunidades Autónomas la suscripción de convenios voluntarios para extender un plan de salud bucodental gratuito para niños de entre 7 y 15 años que incluye revisiones anuales, tratamientos especiales, empastes, extracción o limpiezas de boca. El plan se pondrá en marcha de forma progresiva y los beneficiarios alcanzarían los cuatro millones de chicos entre 7 y 15 años."

Simultáneamente, el cuestionado líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, afirmaba, en el momento en el que era proclamado candidato a la presidencia del Gobierno, lo que sigue:

"Zapatero no tiene una idea de España, para él, la nación es un concepto discutido y discutible. Yo siento España desde Melilla hasta Ferrol"

No es éste el momento de aventurarse a adivinar en qué funesto episodio de julio de 1936 estaba pensando el líder popular para citar ambas ciudades. Lo que sí es necesario es contraponer la agenda política del gobierno con la de la oposición. Esta última sigue estancada en el plano sentimental y, por consiguiente, en la inveterada idea del Estado-nación. Éste, afortunadamente, ha quedado superado por el fenómeno que ha venido en denominarse globalización. La necesaria integración regional (la Unión Europea como acertado paradigma), la interdependencia económica, el pluralismo social y cultural congénito a cualquier comunidad (fruto, entre otros factores, de las migraciones al Norte desde el Sur) han superado la lógica nacional que respondía a la siguiente ecuación: "cada nación tiene derecho a su propio Estado y, lógicamente, cada Estado sólo puede albergar una nación". De este modo, el mundo quedaba configurado en naciones sin Estado, que vindicaban su derecho de autodeterminación y los homogéneos Estados-nación. Sbrenica es un ejemplo de cuál es el resultado.

Tan obsoleto e irracional es el discurso de Rajoy como el de Carod-Rovira: "Cataluña en el 2014 deberá decidir si se autodetermina o no". Por el contrario, el Gobierno de Zapatero, ajeno a la banda sonora de la derecha española, el tan cacareado "España se rompe" sigue apostando por políticas sociales que beneficiarán a millones de personas como la gratuidad de la atención bucodental.

Y es que, en efecto, las políticas públicas se diseñan e implementan desde las diversas administraciones e instituciones del Estado. Sea éste federal o centralizado; plurinacional o uninacional. Y teniendo en cuenta que la izquierda es deudora de la Ilustración, y nuestra fe en el progreso es inequívoca, el estólido debate sobre las banderas, los himnos y las pasiones lo deben mantener únicamente las distintas fuerzas conservadoras de España en la medida en que lo sigan siendo: Esquerra Republicana de Cataluña, Bloque Nacionalista Galego, Partido Nacionalista Vasco y, entre otras, el Partido Popular.

Jorge Mateos Álvarez

sábado, 8 de septiembre de 2007

Aznar, el docente

Aznar, potencial docente de "llionés"

Nos acabamos de enterar que el otrora Presidente del Gobierno de España, José María Aznar López, impartirá clases de la Cátedra Ciudadanía, Liderazgo y Desarrollo al personal discente del Instituto Tecnológico de Monterrey, en Méjico.

Aznar
añadirá sus inefables clases magistrales a las que da en la actualidad en Georgetown.

Como ya ha demostrado en reiteradas ocasiones no tener sentido alguno del ridículo para hablar en los más variados idiomas (inglés, italiano,...) tampoco le costará trabajo remembrar aquel acento tejano que le hizo
trístemente célebre. ¿Recuerdan?: "Estamos trabajando en ello".

Suponemos que el ultranacionalista-leonesista, Abel Pardo, haga una oferta a Aznar para que sea uno de los primeros profesores que enseñen, como asignatura optativa, el inútil invento que frecuentemente se denomina "llionés".