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jueves, 2 de febrero de 2017

Hasta siempre, José Antonio Alonso

Que la tierra te sea leve, compañero 
De izquierda a derecha: coyantinos en la Casa de León en Madrid, a la derecha en el mitin celebrado en la Casa cultura.

José Antonio Alonso acudió en 2004 a Valencia de Don Juan a pedir el voto para el Partido Socialista Obrero Español. Por aquel entonces, iniciaba su andadura en política, aunque no había sido ajena a ella en su condición de juez progresista. Estudió derecho en León y se comprometió con Zapatero y el PSOE en el proyecto político que pretendía dar carpetazo a la era Aznar.

Ganó las elecciones en nuestra provincia, como lo hizo Zapatero en España, y desempeñó, con acierto, las siguientes responsabilidades: Ministro de Interior (ningún atentado de ETA bajo su mandato, éxitos policiales en la lucha contra el terrorismo, implicación en la concepción de la violencia de género como un problema de Estado que requería ser abordado de manera integral, mando único de la Policía y la Guardia Civil y mejora de la coordinación de ambos cuerpos…), Ministro de Defensa (ideó la Unidad Militar de Emergencias) y, posteriormente, portavoz parlamentario del PSOE en el Congreso de los Diputados, donde destacó por su capacidad de diálogo y de construir mayorías parlamentarias en una legislatura en la que no había mayoría absoluta.

A pesar de sus altas responsabilidades en el gobierno, no se olvidó de León. Renovó la comisaría de Astorga, construyó la de San Andrés del Rabanedo e instaló el Grupo Rural de Seguridad en la Virgen del Camino; se preocupó, con Graciliano Palomo al frente de la SEIASA, de que la modernización de regadíos en nuestra zona fuera la realidad que es; apostó por León como ubicación del centro ESTRADA, del INTECO y del Centro Nacional de Referencia para Discapacitados; impulsó y remató el acceso sur; apostó por la adquisición de los terrenos para activar Torneros e impulsar el polígono logístico que el Partido Popular ha saboteado… Podríamos seguir, pero la lista sería tan larga como innecesaria.

En Valencia de Don Juan dejó un buen sabor de boca cuando se acercó en la campaña electoral de 2004 con la también leonesa Amparo Valcarce (artífice como Secretaria de Estado de la Ley de Dependencia) como compañera de cartel y número dos de su candidatura. Su tono no era aguerrido sino didáctico, conciliador y su carácter afable.

Como dato curioso de su biografía, simplemente añadir que su vinculación personal con la zona sur de León era, a través de su familia política, Matadeón.

Hay socialistas que no tienen necesidad de poseer un carné (su condición de Juez se lo impedía) pero que llevan a fuego grabadas sus ideas de libertad, igualdad y de justicia social y las practican en todos los ámbitos en que desempeñan su carrera política. Nos deja, tristes, justo cuanta más gente como él nos hace falta.


Que la tierra te sea leve, compañero. .

Agrupación Socialista de Valencia de Don Juan

viernes, 6 de junio de 2014

Alberto en el recuerdo

Te nos fuiste, Alberto, con el sol de mayo entre cantos de jilgueros, de vencejos en la aurora de tu día amanecido. Te nos fuiste, Alberto, con tu vida llena de trabajo, de ilusiones, de esperanzas a cantar himnos de gloria a las alturas, a engrosar con tu canto los coros celestiales.

¡Qué presagio de encuentro al infinito! ¡Qué pronta tu andadura al más allá!
Te has ido para siempre a otras mansiones, a los vastos dominios sin aurora de las altas esferas siderales que llenan con su son el universo.

La muerte rompió el hilo que nos une en afanes dichosos de las letras, en ritmos melodiosos de poemas que cantan a los hombres en la tierra.

Ya no pondrás tu pluma en blanco folio. Ni teclearás palabras en tu página con tu mirada de artista en el paisaje de tu tierra de Castilla en fértil Duero, de mi tierra de Campos castellana, con tu mochila al hombro entre papeles camino por la ruta jacobea.

Ya no podemos compartir la dicha del efluvio melódico del arpa, del arpegio sonoro del piano, bañándonos de alegría y paz el alma.

Te fuiste pronto con tu vuelo presto en veloz carrera hacia el gran viaje que nos quiebra el retorno a nuestras vidas.
Te fuiste para siempre, amigo Alberto, a entonar nuevos himnos a la altura vasta y plena entre esferas siderales que inundan con su canto el universo.

Pronto llegaste, amigo, pues la muerte pisa y pasa con su paso aleve y quedo.



Bernardino Gago Pérez

miércoles, 28 de mayo de 2014

Triste fallecimiento del compañero Alberto

Alberto, el compañero, el amigo


No va a ser fácil hacerse a la idea de que no vamos a ver más a Alberto Pérez Ruiz en los sitios que frecuentaba: las asambleas, las tertulias con amigos y compañeros, las conferencias... Y no va a ser fácil porque hay vacíos como el que nuestro compañero deja que nadie podrá nunca ocupar.

Alberto fue uno de los actores principales en la transición en la zona sur de León, comprometiéndose activamente en la refundación del PSOE en Santa María del Páramo y encabezando la candidatura socialista en el Ayuntamiento de Valencia de Don Juan en las primeras elecciones democráticas, en 1979, en las cuales obtuvo mayoría absoluta.

Como alcalde de Valencia de Don Juan realizó una gestión donde las luces superaron con creces a las sombras que contiene toda obra humana, cimentando la democracia local en 1979 y tomando en 1995 las decisiones estratégicas más audaces que hicieron posible el crecimiento económico y demográfico en la década siguiente de su localidad, destacando sobre todas ellas la construcción del polígono industrial.

Alberto fue el Presidente de la Diputación con más sensibilidad hacia los pueblos y sus habitantes, y prueba de ello es el grato recuerdo que de él conservan quienes tuvieron la oportunidad de compartir la apasionante tarea de modernizar el medio rural durante los años que presidió la institución provincial.

Nunca abandonó su compromiso con las ideas de justicia social que inspiran el ideario del PSOE y la intensidad de su militancia era mayor cuando mayores eran las dificultades sociales que atravesaban los ciudadanos. También se acentuaba su activismo en momentos como el actual, donde la crisis política y moral se agudiza en nuestro país.

Preocupado hasta el final por el devenir de nuestra organización, llevaba luchando hace años internamente por mejorar su democracia así como los mecanismos de participación, considerando estas dos vías las únicas posibles para superar la difícil travesía del desierto que sufre el que hasta ahora es el partido de izquierdas más importante de España, su partido.

Alberto se hizo con el tiempo más sabio y prueba de ello es que no daba consejos que no le pedían y siempre le gustaba compartir sus inquietudes e iniciativas tanto con los suyos, con los que siempre había colaborado, como con los que le conocieron más tarde, sin guardar nunca rencor al adversario por grandes que fueran en su momento las diferencias.

Alberto siempre tendía su apoyo, su sonrisa y su cercanía a todo aquel que le escuchaba, que no éramos pocos. Siempre abierto a las personas humildes, siempre profundamente humano. A nadie deja indiferente esta pérdida, desde nuestra más profunda certeza de que León pierde a uno de sus mejores hijos, en este caso adoptivo, y de que estas líneas, o cualesquiera otras, siempre serán insuficientes para poner en valor al amigo y compañero Alberto Pérez Ruiz que hoy nos deja para siempre. Pero como dijo Orwell, “nada muere nunca”. Y más si cabe cuando el vacío es tan grande.

Hasta siempre, compañero.


Agrupación Socialista de Valencia de Don Juan

jueves, 1 de mayo de 2014

El último adiós a Pepe y Eroti

Valencia de Don Juan rinde un sentido homenaje a Pepe Guayo, un hombre clave en la historia del socialismo

A las 11 de la mañana, en el cementerio de la localidad, familiares, amigos y compañeros del sindicato y del Partido de Pepe Guayo y Eroti, dieron un último adiós a ambos militantes históricos del socialismo, aprovechando una fecha tan significada para los partidos y movimientos de izquierdas como es el Día del Internacional del Trabajo.

Pepe Guayo, como se recordó en el transcurso del acto, fue, además del primer teniente alcalde coyantino de la democracia, un hombre clave en la reconstrucción del PSOE y la UGT durante la transición, así como el militante que más perseveró en la unión entre los históricos socialistas que procedían de la dura época de la represión franquista y la dictadura y los más jóvenes miembros del partido que venían con la ilusión de renovar viejas ideas.
En el cementerio de la localidad se rindió un cálido homenaje a José Pérez Guayo, pieza clave en la transición coyantina y en la reconstrucción de la izquierda
Posteriormente, en la sede del PSOE en la localidad, se leyó el manifiesto del primero de mayo, y se recordó que respecto al año pasado no ha descendido el número de 500 parados en Valencia de Don Juan ni más de 1.500 en la comarca, lamentando que hayan quedado en el olvido aquellos grandes proyectos empresariales que se anunciaron a bombo y platillo (agroalimanterios y bioenergéticos).

Ante esta preocupante situación social denunciaron que no está el panorama para que el Ayuntamiento se dedique a construir piscinas con olas, o para que privatice servicios como el de la guardería infantil cuando el edificio se construye con fondos públicos. Tampoco está el tiempo para exprimir la ley al máximo para facilitar que un representante público esté en una institución no solo por vocación y voluntad de servicio al vecino sino para maximizar las posibilidades de lucro personal.
Los socialistas denunciaron durante un acto público la situación social y pidieron a las instituciones y agentes sociales que dediquen todos sus esfuerzos a la gran tarea pendiente, el empleo
Por último, los representantes socialistas recordaron que esta dramática situación social exige seguir luchando, comprometidos con los valores de justicia social que siempre he defendido, apelando a todas las instituciones, así como a los agentes sociales y políticos a que dediquen todos los recursos públicos y privados a la gran tarea pendiente: la del empleo.

jueves, 27 de marzo de 2014

El adiós de un buen compañero

El legado de Pepe Guayo

El legado de José Pérez Guayo en palabras de Orwell: Luchar por un mundo en que los seres humanos se amen los unos a los otros en lugar de engañarse y matarse los unos a los otros.
Pepe nació en 1921. Su padre, Víctor, era un albañil que no compartía las injusticias de su época, lo que le llevó a militar en la UGT, las Juventudes Socialistas y el PSOE. Su compromiso con las aspiraciones sociales de la República le llevó a formar parte de la corporación democrática de 1936 en Valencia de Don Juan.

El Golpe de Estado desencadenó una brutal represión y Víctor fue víctima de ella junto a otros 13 en un pueblo pacífico como era el nuestro: de la cárcel coyantina a San Marcos para desaparecer el 20 de septiembre de 1936 en Villadangos. Ahí comienza su calvario personal: marginación en forma de represión política, social, moral y laboral. Mantuvo la dignidad de quien conserva sus principios incluso si en ello arriesga la vida: negándose a afiliarse a la Falange y movilizarse al frente para luchar contra sus compañeros republicanos. Su oficio de zapatero le permitió sobrevivir durante toda la dictadura, a pesar de estar “fichado” y bajo sospecha. 
Su optimismo sobre el futuro se basaba en su firme creencia en que el progreso humano llegaría avanzando sin dar un paso atrás en esa revolución que supuso la evolución de los derechos civiles, políticos y sociales.
Pepe fue un hombre clave en la transición política local y comarcal. Sin su figura no se podría entender la reconstrucción de la izquierda, tanto en su vertiente política, PSOE, como la sindical, UGT, en unos momentos aún delicados, en los cuales significarse con fuerzas progresistas era sinónimo de valentía porque el riesgo de un posible Golpe de Estado era latente. 

Fue el primer Teniente Alcalde coyantino en 1979, una vez celebradas las primeras elecciones democráticas donde el PSOE obtuvo la mayoría absoluta. Las elecciones respondieron a los deseos de cambio del pueblo, después de décadas de apenado autoritarismo. Su zapatería se convirtió en centro de reuniones con compañeros de partido, sindicato y corporación, llegándose a conocer como La Moncloa. Todos ellos recuerdan su carácter afable, su animada y juiciosa conversación y su optimismo sobre el futuro que se basaba en su firme creencia en que el progreso humano llegaría avanzando sin dar un paso atrás en esa revolución que supuso la evolución de los derechos civiles, políticos y sociales.

Pepe nos dejó el sábado a los 93 años. Ya no le podremos ver más en el Casino leyendo la prensa, anhelando esas partidas al dominó, esperando a que alguien entable con él dialéctica política. Tampoco se le verá con su más tierna compañera, Eroti, con la que convivió durante 72 años y que también falleció este mes. Vivieron y lucharon juntos y se fueron juntos. Sin rencor, pero sin poder enterrar dignamente a su padre.

Publicado por Jorge Mateos Álvarez en el Diario de León, el 27 de marzo de 2014

martes, 19 de mayo de 2009

Adiós, Benedetti

Siempre cantaremos en defensa de la alegría

Cuando el primero de mayo de este año tres jóvenes de izquierdas protagonizamos un poético homenaje en el camposanto coyantino a las vícitimas de todas las dictaduras que existieron durante el siglo XX y que causaron un drama de incalculables dimensiones, también estábamos pensando en la dictadura 'cívico-militar' Uruguaya, que se originó tras el golpe de Estado de junio de 1973. Mario Benedetti la combatió con su mejor arma: la palabra. 

Decía que me correspondió hace tan solo veinte días a mí declamar Por qué cantamos*, del autor del que hoy, apenados, esparacimos tan solo unas semillas del que fue su  más valioso, laudable y enjundioso legado: su obra. 
"...cantamos porque el sol nos reconoce / y porque el campo huele a primavera / y porque en este tallo en aquel fruto / cada pregunta tiene su respuesta / cantamos porque llueve sobre el surco / y somos militantes de la vida / y porque no podemos ni queremos / dejar que la canción se haga ceniza".

En tu memoria, seguiremos defendiendo la alegría:

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
       y también de la alegría.

*Leer en mi blog personal la entrada publicada hace tan solo diez días y que reproduce íntegramente el poema Por qué cantamos

Jorge Mateos Álvarez, es Secretario de Organización del PSOE de Valencia de Don Juan

miércoles, 25 de febrero de 2009

Otro adiós a Silvestre Cascallana

"Adiós a un alcalde"

El pasado día 10 nos sorprendió la noticia de la muerte en accidente de tráfico del alcalde de Cubillas de los Oteros, que había ocupado ese cargo durante treinta años para lo cual había necesitado revalidarlo en las siete confrontaciones electorales celebradas desde que se instauró la democracia.

Mucho se ha hablado estos días sobre las cualidades políticas y humanas del alcalde desaparecido por lo que no me parece necesario repetir esas alabanzas ya que, siendo además correligionario mío, amigo de muchos años y compañero no solo en las lides políticas sino en otras preocupaciones que compartimos juntos a lo largo de ese tiempo, mi testimonio no tiene valor al lado, por ejemplo, de esa espléndida página que le dedicó Diario de León al día siguiente.

Voy a señalar, sin embargo, algunos datos que no tienen ese peligro de subjetivismo. Uno es el reconocimiento que Silvestre Cascallana había merecido de los jóvenes de una generación tan alejada de la suya que supo ver en su entrega y sencillez un ejemplo a seguir. Así lo demostraron el año 2004 las Juventudes Socialistas De Valencia de Don Juan tributándole un homenaje espontáneo, caluroso y nacido de un convencimiento y una admiración auténtica. Y otro es que la exaltación de sus méritos ha gozado siempre de algo que hoy es difícil de conseguir y sin embargo él la consiguió en todo momento: la unanimidad de todos los partidos que quedó demostrada en la participación de todos los cargos políticos presentes en su despedida, muchos de los cuales representaban otras sensibilidades diferentes de la que podía significar un alcalde de UGAL en las filas socialistas. Y, entre ellos, Marcelo y Julio, los otros dos alcaldes que permanecen en el cargo desde las primeras elecciones y que, como él, pertenecen a una generación que, antes de aceptar ser incluidos en una candidatura, tenían que sopesar todo lo que iban a perder en tiempo, en vida familiar y hasta en su economía. Hoy sin embargo, me decía alguien ese día, se piensa más, seguramente demasiado, en lo que uno va a ganar dedicándose a la política. Y ese cambio no ha sido bueno para nuestra vida democrática.

Alberto Pérez Ruiz (publicado en Gente de León el 20/02/2009)

viernes, 13 de febrero de 2009

Silvestre Cascallana Provecho: un ejemplo, un amigo


 Amigo Silvestre

Abierto el correo, me entero con dolor de la desaparición de mi amigo Silvestre con el que he departido muy buenos ratos todos estos últimos veranos sobre diversos temas. Hombre noble, sincero y amigo de sus amigos. Hoy mismo sale una carta de pésame sentido de verdad para su viuda Brígida de la que guardo gratos recuerdos en nuestras tertulias en su casa. Como anécdota, precisamente este próximo verano en junio tengo preperada una charla en Cubillas, con el placet del nuevo cura Rubén, sobre la labor sacerdotal de un tío abuelo mío, modelo de amante de los pobres y marginados sociales, que llegó, a la hora de su muerte, a no tener ni un céntimo para su caja mortuoria por haber repartido sus bienes entre los necesitados que él bien conocía como párroco de Cubillas durante diez años. Hombres así, como Silvestre, son merecedores del mayor aprecio y distinción por su calidad humana de hacer el bien entre sus semejantes. Me uno a vuestro dolor por la auténtica causa socialista, la que me llevó a militar en el partido. Un saludo para todos.

Bernardino Gago Pérez

Silvestre, un ejemplo vital

"Nos hemos quedado sin un ejemplo vital, pero su recuerdo siempre permanecerá entre nosotros. Silvestre era de los que no hablaban demasiado, de los que pensaba lo que decía y casi siempre acertaba. Por ello era tan querido. Es difícil comprender cómo un hombre que llevaba 30 años gobernando su pueblo conseguía reanudar su mayoría absoluta elección tan elección. Sólo hay dos razones, que era un hombre bueno y un hombre de palabra. Los que le conocimos le teníamos estima, cariño y respeto. Hace unos años le brindamos un sencillo homenaje a su trayectora política, nunca más merecido. Hasta siempre, compañero, trataremos de seguir tu estela."

Javier Revilla Casado, era Secretario General de las Juventudes Socialistas en el año 2004, cuando esta organización decidió rendirle tributo por sus 25 años al frente de la alcaldía de Cubillas de los Oteros.

jueves, 12 de febrero de 2009

Llanto en Cubillas y en Gigosos de los Oteros en el adiós a Silvestre Cascallana Provecho

La despedida de Silvestre

Si el martes fue un día marcado por la tristeza que nos produjo la trágica noticia de la muerte del alcalde de Cubillas Silvestre Cascallana, ayer miércoles, esos sentimientos se mezclaron con la satisfacción que produjo a todos sus compañeros y amigos esa cálida despedida que tantas y tantas personas le tributaron durante todo el día y que, desde luego, no era sino la que él se había merecido por toda una vida dedicada a su trabajo, a su familia, a su sindicato y a la política entendida en el sentido más noble que podemos imaginar. A través de ella se había entregado de lleno a su pueblo y a su comarca sin esperar a cambio más que la satisfacción del deber cumplido, satisfacción que le acompañó hasta el último momento pues ya sabemos que el fatal accidente le sobrevino cuando se dirigía a las instalaciones que UGAL tiene en Cabreros del Río para resolver con Matías una serie de temas relacionados con su municipio.

Comenzaron ya por la mañana las emociones de la despedida cuando leímos este blog de nuestra Agrupación así como los diarios provinciales que se hicieron eco de la triste noticia y entre los cuales destacó con claridad el Diario de León con una página entera que era todo un resumen de lo que había sido su vida. En ella aparecía la aportación de nuestra Agrupación que terminaba con esos bellos versos de Miguel Hernández que era todo un preludio de lo que iba a suceder por la tarde cuando una multitud ingente de amigos le acompañábamos en Cubillas mientras se despedía de sol y de sus trigos.

Es verdad que Silvestre no era militante socialista si por tal se entiende aquel cuyo nombre figura como tal en un censo y en un carné. Pero todas las demás cualidades del militante socialista las poseía de manera ejemplar y destacada. Había pertenecido al sindicato UCL desde su fundación allá por los años 1977-78 y, en las primeras municipales celebradas el año 79, fue uno de los trece alcaldes que consiguió esta formación bajo las siglas AECL, que a pesar de haber obtenido unos resultados espectaculares en algunas comarcas de la provincia y entre ellas la de Esla Oteros (en nuestra comarca AECL obtuvo al menos las alcaldías de Cabreros, Cubillas y Fresno de la Vega) no quedaron satisfechos por no haber podido hacer valer el conjunto de sus votos para acceder a algún puesto en la Diputación. Esta frustración y el carácter progresista que había tenido este sindicato que en nuestra comarca estaba liderado por Matías Llorente y había crecido a la sombra de Tiquio, el cura de Cabreros, hizo que en las siguientes elecciones la UCL llegase a un acuerdo con el PSOE y que los militantes de las dos formaciones, el sindicato y el partido, presentasen sus candidaturas de manera indistinta bajo el símbolo del puño y la rosa. Y desde entonces Silvestre, además de sindicalista de UCL y después de UGAL, fue un socialista más, y de los buenos, en la Agrupación coyantina. Así lo entendieron nuestras Juventudes Socialistas cuando el año 2004 le dedicaron un emotivo homenaje con motivo del primero de mayo. Y así lo ha entendido todo nuestro partido que estuvo al completo ayer en Cubillas: la Ejecutiva provincial representada al menos por su presidente y Secretario de Organización en ausencia del secretario General de viaje en Estados Unidos, la Agrupación de Valencia de Don Juan con su Comité Local al frente y una importante representación de las Juventudes, las Agrupaciones de los Oteros, Villaornate, Valderas y Santa María del Páramo y otras más lejanas, así como representantes socialistas en las instituciones entre los que se contaban numerosos alcaldes y concejales, diputados provinciales y el delegado y subdelegado del Gobierno.

Destacar también la presencia, junto a tantos socialistas y al Sindicato UGAL en pleno, con Matías, su presidente, a la cabeza, de varios representantes del PP en las instituciones y entre ellos la procuradora Conchita Mallo y los alcaldes de Valdepiélago y Mansilla Mayor que junto con Silvestre formaban la terna de alcaldes que habían permanecido hasta ahora en sus puestos desde abril de 1979 y para lo cual habían necesitado ser elegidos por sus ciudadanos en ocho convocatorias consecutivas.

Se haría interminable esta entrada del blog si quisiésemos recordar tantos momentos importantes que hemos vivido juntos durante estos treinta años. En espera de poder continuar con este tema en otro momento, que nos ayudará por otro lado a revivir la historia de esas tres décadas, terminamos reiterando nuestra condolencia a toda su familia haciéndola extensiva a su grupo de concejales que todavía ayer no se habían hecho a la idea de que se habían quedado sin su alcalde y amigo y que a partir de ahora van a tener que compartir el dolor con el honor y la responsabilidad de seguir las huellas del que nos ha dejado. Y seguro que también ellos sintieron ayer un consuelo al comprobar con cuánta gente pueden contar para conseguirlo.

Alberto Pérez Ruiz

Silvestre, descansa en paz

No tuve el gusto de conocer personalmente a Silvestre Cascallana, pero lamento su muerte y, a través de esta página,  deseo hacer llegar mi pésame a su familia y a la familia socialista.  DEP.

Inés Pérez García

Muerte de un gran alcalde y una buena persona

En estos momentos de aturdimiento y dolor que estamos viviendo la familia socialista, quiero daros a la agrupacion de Valencia, mi cariño y mi apoyo, para vosotros mismos, y para la familia de Silvestre en mi nombre, sobre todo a su mujer. Ya que por motivos laborales no puedo desplazarme hasta Cubillas.

Poco o nada puedo ya decir de Silvestre, que no este ya dicho. Luchador infatigable. Alcalde durante treinta años. Generoso con su trabajo y su esfuerzo para su ayuntamiento y su sindicato. Alegre, siempre con esa sonrisa en los labios.

Pero sobre todo lo que más huella me ha dejado de Silvestre es que era " BUENA GENTE". 

Amor Franco, ha sido durante muchos años miembro de la Ejecutiva del PSOE de León 

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tristeza en el PSOE de Valencia de Don Juan por el fallecimiento del alcalde de Cubillas de los Oteros desde 1979, Silvestre Cascallana

Se caracterizaba por su humildad, su dedicación desinteresada por sus vecinos, su defensa de los agricultores y de las raíces democráticas del Sur de León.

Hoy es un día triste para toda la comarca de Valencia de Don Juan en general y para la gran familia socialista en particular. Queremos manifestar desde estas líneas el afecto y cariño que tenemos por Silvestre Cascallana, y transmitir nuestro más hondo pesar a su familia y amigos.

Cuando los tiempos eran más difíciles, cuando la Democracia daba sus primeros pasos con un notable riesgo de golpe de Estado, manifestar un compromiso político defendiendo los ideales de libertad, igualdad y justicia social era arriesgado y ponía de manifiesto la valentía personal y cívica de quienes lo hacían.

Desde 1979, Silvestre Cascallana lo hizo:
como Alcalde, legislatura tras legislatura desde 1979 hasta 2009; como sindicalista de Ugal-Upa; como buena persona apreciada por todos sus vecinos que, legislatura tras legislatura, depositaban su confianza mayoritariamente en él.

Sentía pasión por su Ayuntamiento, Cubillas de los Oteros; por las gentes rurales y sencillas. Apegado a la tierra, luchaba incansablemente por el desarrollo rural. Comenzaba ya a ver hechos realidad proyectos por los que siempre había luchado, como el actual proceso de modernización de regadíos impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con el cual mantenía una discreta amistad. Precisamente, en el momento de su fatídico desenlace, se encontraba trabajando porque sus vecinos no perdieran el tren del progreso: se hallaba de camino a una reunión con el diputado provincial de zona, Matías Llorente, para culminar las gestiones que implementarían un acceso a internet gratuito y de calidad para sus vecinos.

Silvestre, tu ejemplo no ha sido en vano, seguiremos el ejemplo de vida que nos enseñaste. Parafraseando a Miguel Hernández, mañana lo despediremos de sus “hermanos, camaradas y amigos: lo despediremos del sol y de los trigos”.

lunes, 2 de febrero de 2009

Fallece Aniceto "Tito" Melcón, ex-alcalde de Benavides del Órbigo

Un histórico rebelde socialista

El título de esta entrada no es del que la firma sino copia, lo mismo que algunos párrafos que voy a transcribir entrecomillados, de la nota necrológica que publicó el pasado viernes día 30 el cuadernillo local que cada día incluye en su edición el diario El Mundo. Seguramente el que la escribió conocía muy bien a nuestro amigo para poder resumir en esas tres palabras lo que fue su vida. Socialista histórico en primer lugar, militante desde la clandestinidad en la década de los 70, alcalde de su pueblo, Benavides, Diputado provincial, miembro de la Ejecutiva provincial , casado durante 35 años con Luisa, otra compañera y amiga de los primeros tiempos, padre de tres hijos de los cuales alguno ya lleva años en las lides políticas intentando llevar a la práctica las lecciones de su padre: entrega a sus vecinos, a sus paisanos, a la sociedad desde una postura de “rebeldía” y “de izquierdas” que para muchos es la única posible en un mundo en el que tantas cosas hay que mejorar.

Seguramente el afecto que uno siente por los amigos le impide juzgar los hechos de manera imparcial y objetiva, pero lo cierto es que nos hubiera gustado que el acto de despedida que le dedicamos en el tanatorio de León el pasado jueves hubiera sido más caluroso y hubiera trasmitido mejor a los numerosos compañeros que abarrotaban la sala donde se celebró la despedida, el afecto y la admiración de cuantos le habíamos conocido y trabajado junto a él.

Por eso querría compensar con este comentario en nuestro blog esa aparente frialdad de la despedida y de la que todos pudimos ser responsables. Y recordar aquí algunas de las cualidades que le caracterizaban aprovechando la agudeza del autor de la nota a que me he referido. Porque estoy de acuerdo en que Tito era por un lado “tan romántico como la República que conmemoraba cada 14 de abril” y cuya bandera le cubría en ese triste momento del adiós y “tan firme como la tierra de labrantío que recorre el Órbigo”. Se caracterizaba también por ser un “fino analista y un orfebre de la ironía como queda resumido en esa frase que cita Oscar Campillo en su biografía de Zapatero para describir la habilidad del dirigente socialista para encandilar a sus compañeros de filas y a él mismo: Ni una palabra mala ni una obra buena”.

El jueves día 29 de enero todos le estábamos despidiendo con cariño. El hoy presidente del Gobierno con un emotivo telegrama. Otros muchos, con nuestra presencia, pero sin ser capaces de expresar nuestros sentimientos como nos hubiera gustado. Y todos, los que congeniábamos más con él y los que podían discrepar en algunos aspectos, estábamos de acuerdo en que Tito era sobre todo “un hombre bueno que luchó por la libertad de todos y así debe ser recordado”.

Alberto Pérez Ruiz

lunes, 26 de enero de 2009

Óbito en Matanza de los Oteros

Luto en la familia socialista

El pasado viernes día 23 de enero se celebró, en la vecina localidad de Matanza, el sepelio de Dña. Ascensión Pérez Carbajo, madre de nuestros compañeros Ignacio y Marcelo Alonso Pérez, el primero Director del Colegio comarcal “Bernardino Pérez” y miembro del Comité Municipal de nuestra Agrupación socialista y el segundo, alcalde del municipio de Matanza y diputado provincial.

Con el templo parroquial abarrotado, presidió las exequias el hermano político de la fallecida, Rvdo. D. José Alonso acompañado de un buen número de sacerdotes de la comarca. Estaban presentes, acompañando a sus nueve hijos, hijos políticos y demás familia, un gran número de amigos de los pueblos próximos y de la capital de la provincia, y entre ellos se encontraban varios miembros de la Corporación Provincial tanto del Grupo Socialista como del Popular, representantes del Comité Municipal de nuestra Agrupación y de las Agrupaciones de Valderas y Los Oteros, así como la práctica totalidad de alcaldes de la comarca y una nutrida representación de la Corporación municipal coyantina presidida por su alcalde.

Los socialistas de Valencia de Don Juan queremos enviar desde estas páginas del blog nuestra condolencia a toda la familia de Ignacio y de Marcelo y en particular a su padre Emiliano y a todos sus hermanos, la mayoría de los cuales han estado siempre vinculados a Valencia de Don Juan y comarca no solo por razones de nacimiento sino también por motivos familiares y profesionales.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Truculento accidente de tráfico en nuestra localidad

Tragedia en Agosto

Quiero rendir hoy homenaje a una persona querida que representa a un gremio de trabajadores por el que desde hace muchos años he sentido una especial simpatía.
El domingo día 10 de agosto pasado, a primera hora de la mañana, ocurrió cerca de Valencia de Don Juan un accidente del que fue víctima mortal un hombre de 79 años que se dirigía juntamente con un trabajador de su explotación a cumplir con la obligación diaria de atender a sus ovejas. Sus dos nietos le seguían a corta distancia en otro coche y su esposa había iniciado ya la marcha a pie hasta el lugar de trabajo situado a unos kilómetros del casco urbano cuando un conductor temerario arrolló por detrás al vehículo que conducía Sebastián Barrientos produciéndole a él la muerte instantánea y heridas de consideración al acompañante.
Este accidente es consecuencia directa del riesgo que corren los que han elegido ese trabajo, sujeto y abnegado donde los haya, y habían seguido las normas, lógicas y justas por supuesto, que aconsejaban u obligaban a sacar las explotaciones ganaderas fuera del casco urbano para evitar las consiguientes molestias al vecindario.
Durante los años en que tuve responsabilidades políticas pude admirar la entrega y dedicación a su trabajo por parte de este gremio bastante numeroso de los ganaderos de ovino de la ciudad y la comarca coyantina. Y también puedo decir que la sociedad en general y las instituciones en particular no han sabido ni querido reconocer su mérito, seguramente porque no son suficientes en número ni disponen de los medios imprescindibles para hacer oír su voz en nuestra sociedad mediática.
Que al menos el dolor de una tragedia tan lamentable como ésta sirva para paliar en una mínima parte esa injusticia y reconocer como se merece el trabajo de este colectivo cuya sencillez, discreción y austeridad hemos querido resaltar aquí y que por supuesto estas virtudes no deben ser causa de que continúe la discriminación a la hora de que sus familiares reciban las compensaciones que les correspondan. 
     Alberto Pérez Ruiz

miércoles, 23 de enero de 2008

Fallece Francisco de Mata Pastrana

Una muerte inesperada

El pasado sábado día 19 de enero a eso de las cuatro de la tarde empezó a difundirse, entre cuantos nos consideramos sus amigos, la triste y sorprendente noticia del fallecimiento del que fue alcalde y concejal de Matadeón de los Oteros, Francisco de Mata Pastrana. Hacía menos de un mes que habíamos charlado por última vez como solíamos hacer siempre que nos veíamos desde que nos conocimos hace ya veintiocho años, cuando ambos fuimos elegidos alcaldes de nuestros respectivos municipios en las primeras elecciones de la etapa democrática. Él tenía entonces veintitrés años y éramos, junto con Ángel Martínez en Campazas, Pedro Vizcay en Campo de Villavidel y Fabián Blanco en Vega de Infanzones los únicos alcaldes socialistas no solo de las proximidades sino de todo el sur de León (en la provincia fueron veintidós los alcaldes elegidos en listas de nuestro partido). Paco pertenecía a la UCL pero a diferencia de otros miembros de este sindicato que se presentaron a las elecciones bajo las siglas AECL, prefirió, junto con sus compañeros de candidatura entre los que se encontraba ya nuestro actual compañero de Agrupación Ceferino Revilla, entrar en las listas del PSOE, partido con el cual el sindicato UCL haría después un pacto a partir del año 1983.

A partir del 79 permaneció en el Ayuntamiento de su pueblo hasta el año 1995, aunque en las anteriores elecciones había figurado ya como segundo de la candidatura encabezada por Justo Álvarez. Y a partir de esa fecha en que ambos decidieron retirarse de la política, en parte por discrepancias con los aparatos tanto del partido como del sindicato, comenzó en Matadeón una etapa bien triste ya que quedó el Ayuntamiento en manos foráneas al no haber sido capaces ninguno de los dos grandes partidos de presentar candidatura con personas del municipio. Pero esa es otra historia de la que algún día habrá que hablar. Hoy solo quería dedicar este comentario a reconocer el trabajo que Paco hizo durante todo este tiempo a favor de la comarca y no sólo desde sus responsabilidades públicas sino también con su trabajo profesional al servicio de los agricultores como quedó demostrado en la impresionante manifestación de duelo que constituyó su despedida que tuvo lugar el domingo por la tarde en la Iglesia de Matadeón donde se congregó la comarca entera para decir adiós a un hombre que, con sus aciertos y errores como es lógico en cualquier biografía humana, había sido uno de ellos, había creído como el que más en su tierra y en el futuro de la misma y había trabajado por esos objetivos en los que estoy seguro que pensaban ese día muchos de los que abarrotaban la Iglesia, sus alrededores y el camino del cementerio al que acudieron en masa para dedicarle el último adiós.

Querría decir también que en toda la multitud presente el domingo en Matadeón vimos a gentes de muchos pueblos de la comarca y también de León pero a ninguna representación oficial ni del partido político ni del sindicato a los que Paco dedicó gran parte de su vida. Insistimos en lo de “representación oficial” porque había muchos compañeros tanto de UGAL como del PSOE aunque en este caso se trataba casi exclusivamente de miembros de la Agrupación de Valencia de Don Juan y de exalcaldes de la comarca. También estaban presentes cargos y excargos públicos de otros partidos pero no vimos a ningún alcalde socialista en ejercicio a excepción, claro está, de Ceferino, y tampoco a los diputados provinciales de la zona. ¿No será todo ello una prueba más de que la clase política y la gente de los pueblos vamos por caminos diferentes?

Por último decir que me gustaría que llegase desde aquí un mensaje de condolencia, de consuelo y de ánimo para su familia y en particular para Luisa, su viuda actualmente concejala del Ayuntamiento, así como a Verónica y Rodrigo, sus hijos, que estamos seguros de que seguirán aportando su esfuerzo por mejorar el futuro de ese mundo rural del sur de León en el que han nacido y vivido y del que su esposo y padre fue un representante tan genuino durante los cincuenta y dos años de su vida.

Alberto Pérez Ruiz

jueves, 20 de diciembre de 2007

José María Gutiérrez, cineasta coyantino (III)

He was a little tired

Recogemos a continuación una bella imagen y el emotivo mensaje que Maximiliano Gutiérrez Contreras colgó en su blog con motivo del fallecimiento de su padre. Además de esta, en su bitácora podemos ver algunas otras imágenes de nuestra localidad.

"Mi actualización de hoy va en honor a mi padre, José María Gutiérrez González, puesto que ayer 5-3-2007, se cumplió 1 mes exacto de su fallecimiento en el pueblo de mi madre, Unquillo (Argentina). Fue una hermosa persona, extraordinariamente culta, un magnífico profesional, aunque a veces algo cabezota y ermitaño. Fue un artesano del cine, llegando a trabajar como ayudante de dirección de Mankiewickz, Orson Welles o Berlanga. Dirigió algunas películas, siendo la más conocida “¡ARRIBA HAZAÑA!”, la historia de la rebelión de unos alumnos en un colegio de curas. También llevó adelante el proyecto de su vida, la serie “EL OBISPO LEPROSO”, para TVE, consiguiendo finalizarla de manera más que dignamente. Además era un excelente pintor, con un estilo propio muy personal y versátil.

Por desgracia, una mezcla de increíble mala suerte y unas circunstancias vitales complicadas, hizo que pasara estos últimos años intentando conseguir algo de estabilidad y equilibrio interno, al lado de su familia. Ironías de la vida, justamente cuando parecía que lo iba a conseguir, ha fallecido. Toda la familia le echamos terriblemente de menos. Yo, además, he perdido a un amigo y a un maestro. Incluso a un admirador. Lo he perdido casi todo… Nuestro objetivo ahora mismo es conseguir que se le reconozca de alguna manera, algo más de lo que no pudo ser reconocido en vida. Como mínimo, nos consta que a sus mejores amigos, su desaparición les ha afectado hondamente.

Papá… estás constantemente en el recuerdo de todos nosotros. Te queremos, y echamos de menos de manera indecible.

[Foto de mi padre hablando por teléfono con mi madre, en junio de 2006, en Valencia de Don Juan (León). Retoques de luz, color y enfoque, con Photoshop]

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My today’s upload is a tribute to my father, Jose Maria Gutiérrez Gonzalez, since yesterday 3/5/2007, it was fulfilled 1 exact month of his death in my mother’s village, Unquillo (Argentina). He was a beautiful person, extraordinarily educated, a magnificent professional, though sometimes a little large-headed person and a little hermit. He was a craftsman of the cinema, managing to work as assistant of direction of Mankiewickz, Orson Welles or Berlanga. He directed some movies, being the most known "¡ARRIBA HAZAÑA!", the history of the revolt of a few pupils in a priests' college. He also took forward the project of his life, the series EL OBISPO LEPROSO " for TVE, managing to finish it in a very good way. In addition he was an excellent painter, with a very personal and versatile proper style.

Unfortunately, a mixture of incredible bad luck and a few life’s complicated circumstances, it did that he was spending the latter years trying to obtain a little of stability and internal balance, next to his family. Ironies of the life, exactly when it seemed that he was going to achieve it, he died. The whole family miss him terribly. I, in addition, have lost a friend and a teacher. Even a fan. I have lost almost everything … Our aim just now is to achieve that he is recognized somehow, slightly more than it was when hi was alife. As minimum, it is clear for us that his disappearance has affected deeply to his best friends.

Dad … you are constantly in our memories. We love you, and we miss you in an unspeakable way.

[Photo of my father speaking by telephone with my mother, in June, 2006, in Valencia de Don Juan (León). Adjustment of light, color and approach, with Photoshop]

lunes, 26 de noviembre de 2007

José María Gutiérrez, cineasta coyantino (II)

"José María, mi amigo"

El escritor, premio nacional de la crítica (1997) y premio de las letras de Castilla y León (2006), Luciano E. Egido, replicando a Mario Vargas Llosa (en la foto dirgiendo junto a José María Gutiérrez el film Pantaleón y las visitadoras), nos aportaba certeros datos sobre la vida del coyantino cuya biografía, ayer y hoy, contada a través de selectas plumas, hemos difundido. Aquí remataba la entrada prevista para hoy. Por fortuna, el hijo de José María Gutiérrez nos dejaba un comentario y nos alertaba de otras cartas publicadas también en El País, consecuencia de la tribuna de Mario Vargas Llosa. De ellas damos cuenta:

José María, mi padre (22/10/2007) por Maximiliano Gutiérrez Contreras

"Escribo en referencia al artículo de Vargas Llosa José María y la solitaria. Básicamente, quiero aclarar un punto y además agradecer el homenaje. José María Gutiérrez González era mi padre. Vargas Llosa ha definido su forma de ser, su forma de vivir, a la perfección. No se podía haber hecho mejor. Por esa misma personalidad que narra, José María se quedó sin salidas vitales desde hacía tiempo, y vivía sumido en una difícil depresión de la que era imposible sacarle, porque no quería aceptarla.

Pero he de decir que no vivió solo los últimos tiempos, tal como ilustra el escritor; siempre estuvo su familia con él (además de un puñado de amigos que eran como ángeles de la guarda). La familia argentina, cuando y como podía. Y yo viví a su lado, luchando juntos, más de 15 años. Incluso el último episodio, la mudanza a su pueblo natal, lo sufrimos hombro con hombro. Yo quedé viviendo en Madrid, pero lo visitaba cada 15 días. Nunca estuvo solo. Había alternativas, pero su propia cerrazón lo llevó a no elegir ninguna. Y cuando por fin escogió una, ir a vivir a Argentina al lado de su mujer y su hija, resultó que era tarde, por una cruel broma del destino.

Quiero agradecer sinceramente a Vargas Llosa estas palabras. Son sentidas y auténticas, y se nota aprecio real. El episodio de Pantaleón y las visitadoras, el distanciamiento de los amigos, todo hizo mella en mi padre. Unos triunfan y otros no. Efectivamente, mi padre no estaba hecho para triunfar. "Era un fracasado irremediable, pues no se puede ser puro en un mundo de impuros ni ganar guerras sin matar". Gran definición. Sólo puedo decir que me siento la persona más orgullosa del mundo por mi padre. Aunque fracasara. Porque creo que no hay mejor enseñanza que ésa: ser puro en un mundo de impuros, y perder guerras por no querer matar. Pobres de los impuros y de los asesinos, si acaban triunfando gracias a esa actitud. Creo que él volvería a ser como fue. Y en ese sentido, en no doblegarse ante nadie, en ser honesto, noble, terco y leal, espero ser al menos un poco como él.

Gracias, papá, por dejar esa imagen final. Gracias, Vargas Llosa, por expresarlo tan bien."

La memoria de José María (25/10/2005) José Escobar

"Desde Canadá, como amigo entrañable que he sido del director de cine José María Gutiérrez, quisiera comentar el artículo que en su memoria publicó Mario Vargas Llosa, el domingo 21 de octubre, en su periódico. Desde nuestros tiempos de estudiantes en la Universidad de Salamanca, allá por los primeros años de la década de 1950 hasta su reciente fallecimiento, hemos mantenido una relación fraternal. Allí nos juntábamos con don Alonso Zamora Vicente, también recientemente fallecido, José María, Luciano G. Egido, Barta Pallares y yo, ampliando nuestro horizonte cultural y tratando de librarnos de la estrechez que nos imponía el franquismo. Como a finales de esta década, recién licenciado en Filosofía y Letras, estuve de lector en la Universidad de Bonn, iba con cierta frecuencia a París a encontrarme con mi amigo José María y puedo decir que fui testigo de la amistad con Mario Vargas de la que éste habla en su artículo. Por medio de José María lo conocí en París, a él y a Julia, su esposa de entonces, y a otro escritor peruano Lucho Loaysa.

Debido a esta relación entrañable, el artículo me ha producido una profunda tristeza. Estoy de acuerdo con su hijo, Maximiliano Gutiérrez, cuando en su carta publicada en EL PAÍS del 22 de octubre dice que "Vargas Llosa ha definido su forma de ser, su forma de vivir, a la perfección", aunque en esta definición se perciba cierta condescendencia del triunfador que sabe muy bien "que no se puede ser puro en un mundo de impuros ni ganar guerras sin matar". Vargas Llosa expresa su propia concepción del mundo y de la vida, frente a la de José María, cuando dice de él: "No quería hacer esas cosas -halagar, seducir, encandilar- que, desde que el mundo es mundo, además del talento (...) se requieren para triunfar". Dice también que era imposible saber que José María lo estaba pasando muy mal. ¿Cómo que era imposible? Sus amigos lo sabíamos muy bien, aunque él nunca quiso aceptar ayuda alguna que no fuera nuestro afecto y amistad. Vargas Llosa dice que no lo sabía debido a "la endemoniada vida que llevo", la endemoniada vida del triunfador. Sí, es muy verdad, como leemos en el artículo, José María era coherente y honesto y, desde luego, hay que subrayarlo, muy generoso. Me uno a su hijo Maximiliano en el agradecimiento a Mario Vargas Llosa por haber expresado tan bien la imagen final que ha dejado su padre."

José María, mi amigo (26/10/2007) por Luciano G. Egido

"Como amigo de José María Gutiérrez durante más de cincuenta años, y en su memoria, debo hacer algunas precisiones y rectificar los errores del artículo que Mario Vargas Llosa publicó sobre él en EL PAÍS del domingo 21 de octubre. Es de agradecer el exacto retrato moral que hace de José María, aunque a él le hubiera gustado recibir esta prueba de amistad en vida, porque en los últimos tiempos muchos de sus amigos le dieron la espalda, de lo que él se quejaba con amargura, aunque conservó la amistad fiel de tres o cuatro verdaderos amigos, como el gran traductor López Muñoz, el profesor Escobar y yo mismo.

No es verdad que fuera hijo de campesinos, como se afirma en el artículo. Su padre era un acreditado veterinario en Valencia de don Juan, y su madre era maestra de corte y confección, en ejercicio, y aficionada a la literatura, pues en su vejez -murió a los 104 años- escribió un par de ingenuas novelas, que José María me hizo llegar. Su vivienda en el pueblo no era una "casita", sino una gran casa de piedra, de dos pisos, resto del esplendor familiar del pasado, en el centro mismo de Valencia de don Juan, con una nutrida biblioteca profesional de su padre. Tampoco es verdad que su mejor película se titulara Viba, Azaña, impensable bajo la dictadura, sino ¡Arriba, Hazaña!, sobre una novela de Vázquez de Soto. No le enviaron ningún pasaje de avión desde la Argentina, que se lo pagó él, pues acababa de vender una finca del patrimonio familiar, por la que le dieron una punta de millones. Su único hermano no está en un hospital, sino en una residencia, en León. En la referencia a la familia, el articulista se olvida de su hijo Maxi, licenciado en Biología y de más de treinta años, que le ayudó a vivir los últimos tiempos, le acompañó y le cuidó con un ejemplar sentido de la filialidad y le visitó cada 15 días en su pueblo, coincidiendo allí con mi mujer y conmigo en nuestro doloroso último encuentro con él, pocos meses antes de morir.

Su vocación de pintor nunca estuvo bien definida, pues en Salamanca, donde nos conocimos, escribía cuentos, dirigió teatro y asistió a las sesiones del cine-club. Nunca renunció a la pintura, y sus verdaderos amigos tenemos muchas muestras de su talento pictórico y de su generosidad. Yo también tuve frecuentes peloteras con él, como recordé en la sesión que le dedicó la Filmoteca Nacional de Madrid, pero seguí siendo su amigo y pudo hacer El obispo leproso, gracias a mí, entonces director de Programas de Ficción de TVE.

Finalmente, su grado de amistad con el muerto no era tan grande como Vargas Llosa quiere hacer ver, pues los últimos años le dio esquinazo constantemente y llegó a dejarlo con la palabra en la boca, nada más llegar de visita a su casa de Madrid, porque se estaba preparando para ir a comer con José María Aznar a La Moncloa, además de no comunicarle la segunda versión del Pantaleón y otros desplantes. No obstante, su recuerdo de José María y su comentario sobre la incapacidad que tenía para promocionarse están muy bien. Mejor ser un "lobo estepario" que un Rastignac cualquiera."

domingo, 25 de noviembre de 2007

José María Gutiérrez, cineasta coyantino (I)

"José María y la solitaria"

Mario Vargas Llosa, con impresicion, habló sobre su amigo, el coyantino José María Gutiérrez, en su columna "Piedra de toque" del 21 de octubre de 2007 en el diaro El País. Sus opiniones, junto a la réplica que Luciano G. Ejido publicó en esas mismas páginas cinco días más tarde, y que mañana aquí reseñaremos, sirven para conocer algo más sobre la biografía de José María:

"La noche que lo conocí, uno de los últimos días de 1958, en un puente de París, como me oyó decir que aún no había cambiado dinero me prestó un billete de mil francos (de los antiguos). Después supe que era todo lo que tenía y que, por ese préstamo, había tenido que irse andando desde el Barrio Latino hasta su chambre de bonne, en Clichy. Se llamaba José María, era leonés, de familia campesina, había estudiado Derecho en Salamanca pero no alentaba la menor intención de practicar la abogacía porque quería ser pintor.

Nos hicimos muy amigos y todo el tiempo que vivió en Francia nos vimos casi a diario, aunque fuera un momento, para pasar revista a los acontecimientos del día, tomando un café. Era generoso, limpio de espíritu, noble, terco, leal y de una franqueza que se parecía a la brutalidad. Yo me burlaba de él citándole a Vallejo: "Español de puro bestia". Entre tanta gente que me ha tocado conocer, nunca me topé con nadie que fuera tan naturalmente íntegro como José María, tan transparente, tan impráctico, tan sin dobleces y, por eso mismo, condenado a romperse la crisma en todas las empresas en que se embarcó.

Dibujaba con mucha soltura y tenía un olfato infalible para discriminar entre la belleza y la fealdad. Ir con él al Louvre o a cualquier exposición era un placer, porque su buen ojo, su sensibilidad y sus observaciones enriquecían (y a menudo fulminaban) aquello que veíamos. Tenía una predisposición irresistible hacia el realismo, algo que, en el París de las vanguardias, experimentos y estridencias plásticas de los sesenta, hacían de él un pintor antediluviano. Como era incapaz de renunciar a su inclinación natural por la figuración para ponerse a la moda -a las payasadas- de los tiempos, renunció más bien a la pintura y optó por el cine.

¿Cómo hacía para sobrevivir? Debía de pasarla muy mal con aquellos miserables trabajitos que a veces conseguía, pero era imposible saberlo, porque con su frugalidad, su estoicismo y su orgullo jamás pedía ayuda ni dejaba traslucir la menor necesidad. Para colmo de males, prohijó una solitaria. El maldito bicho aposentado en sus entrañas le envenenaba la vida y lo ponía ojeroso y esquelético por largos períodos. Un día, almorzando en el Café des Artistas, en Montparnasse, me dijo: "Nosotros vamos al cine, a los museos, conversamos y discutimos y tú crees que yo estoy haciendo esas cosas como las haces tú. Te equivocas: yo tengo la sensación de que hago todo lo que hago no para mí, sino para mi solitaria. Ni un instante me olvido de ella. Soy su esclavo". Es una frase que nunca he olvidado porque esa alegoría de la solitaria es la mejor manera posible de definir la vocación de un escritor. Nunca aceptó que yo o cualquiera de sus amigos lo acompañáramos el día que, después de embutirse una poción vomitable, expulsaba la solitaria. Se encerraba solo, en su chambre de bonne, a pujar como una parturienta, y emergía del trance uno o dos días después, risueño y lívido: "Ya la liquidé".

Probablemente el cine sea el quehacer más difícil donde abrirse un camino para alguien que, como José María, tenía una imposibilidad ontológica para promoverse a sí mismo, vender un proyecto, conseguir los apoyos indispensables para realizar una película. No sabía ni quería hacer esas cosas -halagar, seducir, encandilar- que, desde que el mundo es mundo, además del talento, y a veces sin él, se requieren para triunfar. Porque tampoco le interesaba triunfar. Hacer cosas bellas y originales, sí, pero por el placer de hacerlas. Lo demás -dinero, publicidad, fama, premios- le parecía prescindible. Un par de veces me tocó asistir a sus negociaciones con productores y, las dos, me quedé helado oyéndolo explicarles a éstos, con sinceridad suicida, los riesgos que corrían aventurándose a producir la película que quería venderles. Siendo como era, fue un milagro que consiguiera dirigir dos películas y una serial televisiva.

La primera, una adaptación de mi novela Pantaleón y las visitadoras, la codirigió conmigo, uno de los absurdos de que está hecho el cine, pues el dueño de la Paramount, Charlie Bludhorn, exigió que fuera el director yo, que no había visto una cámara en mi vida, ni había puesto los pies en un rodaje y sabía tanto de filmaciones como de chino mandarín. Pero José María se empeñó en que me embarcara en ese disparate para que se hiciera la película. Se hizo y así salió. Pero la película que él dirigió solo, unos años después, ¡Viba Azaña!, fue una delicada y hermosa historia que debió de tener éxito y, acaso todavía más, su adaptación a la televisión de El obispo leproso, que también pasó, por esas injusticias que a José María lo persiguieron como su sombra, sin pena ni gloria. La única vez que lo oí quejarse fue en relación con aquella serial con la que había soñado toda la vida, por lo mucho que le gustaba la novela de Gabriel Miró: "¿Sabes cuántas críticas aparecieron en la prensa sobre El obispo leproso? Ni una sola".

En los últimos años nos vimos muy poco, por la endemoniada vida que llevo, en la que nunca puedo hacer ni la décima parte de cosas que quisiera hacer. Aparecía en mis presentaciones de libros o conferencias y, aunque charláramos solo un ratito, era suficiente para saber que ni la distancia ni los años habían enfriado la vieja fraternidad. Hace unos años almorzamos en una tasca de Madrid. A mis preguntas sobre cómo le iba, solía responder: "Me va bien". Pero aquella vez fue algo más explícito y me dijo que, después de un período difícil, había conseguido, gracias a un amigo generoso, que le pasara unos guiones para remendar. ¡Y sólo le cobraba el cincuenta por ciento de comisión!

Cuando dimos en Madrid con Aitana Sánchez-Gijón La verdad de las mentiras lo llamé varias veces, para invitarlo, porque imaginé que le divertiría verme en un escenario contando cuentos. Pero su teléfono nunca contestaba y una amiga común, que solía darme sus mensajes, tampoco tenía noticias de su paradero.

Hace algunas semanas, en una de esas presentaciones de libros a la que no pude dejar de asistir, en medio del vértigo, se me acercó una persona a la que reconocí, aunque no sabía ni cuándo ni dónde nos habían presentado. "Nos conocimos por José María", me recordó. "Lo he estado buscando, pero en su casa nadie responde el teléfono. ¿Se ha mudado?".

No. Lo habían echado de ese piso en el que había vivido treinta o acaso cuarenta años porque no había podido pagar ya el alquiler. Fue a refugiarse a su pueblo leonés. Ya no le quedaba nadie, su madre había fallecido y su hermano estaba en un hospicio. Estuvo viviendo allí, solo, en una casita descalabrada y con goteras. Se sentía enfermo hacía meses pero, como no estaba al día en sus obligaciones, la Seguridad Social lo había dado de baja y carecía de medios para ir donde un médico particular. Al final, le mandaron un pasaje para la Argentina, donde vivían su esposa y una hijastra, que es médico. Llegó allá sólo para enterarse de que estaba traspasado por el cáncer y morir.

José María y yo solíamos discutir mucho, en París, en torno a las ideas de Sartre sobre la responsabilidad que los seres humanos tienen sobre sus destinos, una tesis que ejemplificó en su ensayo sobre Baudelaire. Según él, todo destino se elije, por comisión u omisión, y por eso nadie tiene derecho a quejarse, a sentirse sólo víctima. Aun en las peores circunstancias, es posible elegir. Por eso tenemos derecho a sentirnos libres. Yo le creía, pero José María dudaba. Él tenía razón, desde luego. Para ciertas personas, infrecuentes, es verdad, las elecciones se reducen a lo mínimo y aun se evaporan, ya que sus valores, creencias o pulsiones profundas eliminan de sus vidas multitud de opciones que, a otros, les abren las oportunidades, el reconocimiento o el éxito. José María estaba hecho de una manera que de entrada lo ponía fuera de toda competencia en la que la disimulación, la apariencia, la representación prevalecieran sobre las convicciones o los principios. Eso hacia de él un fracasado irremediable, pese a su talento, coherencia y honestidad. No se puede ser un puro en un mundo de impuros ni ganar guerras renunciando a matar. Él creía que le había ganado la batalla a la inmunda solitaria. Pero ella estuvo siempre en sus entrañas, quietecita e incansable, socavando su vida. Y al final lo derrotó. Descansa, amigo."

viernes, 23 de noviembre de 2007

Charly lo contaría en su celestial "Hora 25"

¡Adiós, genio!

Suele decirse que donde hay genio hay ingenio, y no lo dudo. Toda una muestra ha sido Fernando Fernán Gómez (Lima, Perú, 21 de agosto de 1921 – Madrid, 21 de noviembre de 2007), una figura destacada en el mundo del cine, del teatro y de la literatura que ayer nos abandonó a los 86 años de edad, dejando tras de sí todo un legado cultural digno de admiración.
Le vimos en películas como La Colmena (Maria Camus, 1983), Belle Époque (Fernando Trueba, 1992), El abuelo (José Luís Garci, 1998), La lengua de las mariposas (José Luís Cuerda, 1999), y todo un sinfín de largometrajes donde dio vida a personajes de toda índole. Su huella en el cine no acaba aquí, también fue director de películas como El viaje a ninguna parte (1983), Lázaro de Tormes (2001) o la televisiva serie Fortunata y Jacinta (1980). El teatro era otra de sus pasiones, y en este ámbito aportó también varias obras, de las que cabe destacar Las bicicletas son para el verano (1984).
Su carrera y su profesionalidad se han visto reconocidas con premios como los Goya o el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ocupó el sillón B de la Real Academia de la Lengua, su dominio de la palabra nos dejó boquiabiertos en más de una ocasión. Su talento le convirtió en todo un hito para nuestro país y también en Latinoamérica, tierra a la que siempre estuvo muy vinculado tanto por su nacimiento como por sus amores.
Hoy lloran las tablas de los teatros, los guiones cinematográficos, las salas de cine, las letras del abecedario, las palabras... Hoy nos ha despedido a ritmo de tango, con sabor a versos de Rubén Darío, en el teatro, como solo saben hacer los genios...

Mª T. G.

Adenda

Impresionante fue su papel en La lengua de las mariposas. Si la hija de Carlos LLamas, cuando ayer entregaron a título póstumo a su padre el premio de la Fundación del PSOE Españoles en El Mundo (Ramón Rubial), dijo que "Carlos está en el cielo descansando después de ese maldito cáncer en el que ha estado luchando por vencer. Él estaba convencido de que iba a salir de esa enfermedad. Yo me acuerdo cuando el bicho estaba dormido y Carlos volvía a su trabajo, después de tantos meses. Le vimos dando las noticias. Él estaba muy contento y ahora está descansando. A lo mejor está dando las noticias en el cielo, ¡quién sabe!, lo que es la vida. ¡Hasta siempre papá!". Si así fuera, hoy, atribulado, empezaría con esta nada buena nueva su celestial Hora 25.

Jorge Mateos Álvarez

viernes, 5 de octubre de 2007

...y en las noches charras

Gracias, Carlos

“No sé si sabéis lo que ha sucedido esta mañana. Para aquellos que aún no os hayáis enterado, os diré que ha fallecido Carlos Llamas, el eco de la actualidad”.

Esas fueron las palabras de un profesor que llegó al aula en la mañana del jueves con un semblante triste y una mirada un tanto perdida, qué sé yo si en el último programa que escuchó de Carlos, o quizá en aquel primero que le hizo engancharse a sus palabras como a tantos y tantos nos ha pasado. Su tristeza nos embargó a muchos, y a otros les sirvió para conocer a este gran profesional y compañero de noches.

Todo un ejemplo a seguir para cualquiera que desee dedicarse al mundo de la comunicación. Reconozco que había noches en las que no podía concebir el sueño hasta que Carlos acababa su programa. Hizo de Hora 25 uno de los programas de radio con más audiencia y con más calidad; hizo que, por muy malo que hubiera sido el día, todos sus oyentes nos acostásemos con un buen sabor de boca. Su voz, cercana y cálida, nos hacía un repaso por la actualidad con una ironía excelente, propiciada en muchos casos por su tozudez. Durante dos horas hacía suyos los micrófonos de la Cadena SER y cada rincón de mi habitación. Me arriesgo a decir que incluso podía oler los cigarrillos que fumaba desde el estudio. Cercano y vivaz como muy pocos.

Hay quien dice que lo primero que se olvida de una persona es su voz, pero perdónenme y déjenme llevarles la contraria: tu voz, Charly, no se nos olvidará nunca porque nadie sabe añadirle una hora más al día mejor que tú.

Gracias por acompañarme en la soledad de mis noches charras.
T. G., estudiante de Periodismo