lunes, 19 de abril de 2010

Opinión: acerca de las crecidas del río Esla

Y el río se hizo cauce

Durante la noche del sábado 27 y a lo largo de todo el domingo 28 de febrero de 2.010 se cumplió una de las profecías que circulaban por todas las tertulias de Valencia de Don Juan. Cuando la nieve se acumule en la montaña leonesa y la lluvia y el deshielo caminen de la mano, el río Esla, a su paso por nuestra localidad, ensanchará de tal manera que todo lo invertido y construido a su alrededor sufrirá grandes desperfectos. Y en una de esas inundaciones, que será de mayor intensidad y voracidad, arrasará con todo y las aguas volverán a su sitio natural sin dejar rastro de nada que le impida su cauce normalizado. Y todo ello a pesar de que nuestro primer teniente de Alcalde, D. José Jiménez, hubiese pronosticado que el río podría desbordarse, por supuesto, pero muy de tarde en tarde. Estas fueron sus declaraciones en la Crónica de León del día 27 de septiembre de 2.006: “Únicamente una situación muy especial que puede ocurrir cada 500 años podría propiciar la inundación…" "La nueva escollera protegerá de riadas a las zonas de recreo de la margen izquierda del Esla"

Por lo ocurrido durante estos cinco últimos años no hay ninguna duda. Estuvieron más acertados todos los vecinos de Valencia de Don Juan que sabían, por lógica y experiencia, que el río volvería a ocupar su cauce cuando las condiciones climatológicas impusieran su ley acompañada de la sentencia inapelable. Y así ha sucedido porque, desde que se han realizado las obras faraónicas del río impulsadas por Juan Martínez Majo, ya han sido dos las veces que el agua del río ha provocado daños importantes en nuestra infraestructura imperial del “complejo la isla”. Y si, como consecuencia de la inundación anterior, fue necesario dedicar mas de 200.000 € a reparar las averías causadas para acondicionar nuevamente parte de esta infraestructura dañada, hoy estamos pendientes de saber cuántas horas dedicarán nuestros empleados municipales a limpiar y acondicionar las zonas próximas al río, cuánto habrá que pagar a alguna empresa para que vuelva a extender zahorra u otros materiales. De nuevo podremos comprobar lo inútil que ha sido construir unas pistas deportivas en las que nadie practica deporte y lo atípico que puede llegar a ser la construcción de unos lagos que presentan un estado que molesta a la vista y al olfato por lo horroroso de su aspecto y por lo desagradable de su medio ambiente.

Y como si al cuadro le faltase algún detalle, durante estos tres últimos años, un monstruo salido del mismo fondo del río se extiende por todo el “complejo de la isla”. Es lo que se ha ido llamando “el mirador de la reina”. El domingo 28 de febrero presentaba un aspecto cochambroso al estar rodeado de plásticos, maderas y basuras variopintas que más bien parecían los restos de un gran barco que hubiese naufragado. ¿Cuánto tiempo llevan paralizadas las obras de este edificio? ¿Cuánta basura se está acumulando en sus alrededores? ¿Quién va a sufragar los gastos de los desperfectos de una obra casi abandonada? ¿Para qué va a servir un edificio construido en un paraje en el que ni las costumbres ni la propia climatología van a garantizar su uso frecuente y rentable del mismo? En todo caso lo que se haya proyectado debe hacerse con rapidez y premura porque de otra manera lo construido se deteriorará y lo que falte por construir se encarecerá.

Y al hilo de estos comentarios no puedo menos que comentar la noticia que ha aparecido recientemente en la prensa que habla de la organización de una concentración para la realización macro-concierto durante los días 6 y 7 de agosto en el complejo de la Isla. Aún no tenemos información concreta sobre esta actividad para analizarla en profundidad. Pero en todo caso sería interesante comprobar que, después de haber destinado a este complejo de la Isla cerca de 6 millones de € para construir pistas deportivas, lagos artificiales y paseos peripatéticos, las unas se utilizasen para instalar la feria y organizar macroconciertos, los otros aparecieran como grandes “charcos de ranas” y los bancos y paseos fuesen el lugar idóneo para realizar un buen botellón cada fin de semana. Si así fuera pienso que está llegando la hora de ir pidiendo consulta al especialista para saber quiénes somos y qué queremos. Y a partir de ahí empezar a construir pistas deportivas en lugares donde sea agradable la práctica del deporte, un recinto ferial para la realización de eventos de carácter comercial o zonas de ocio en los que la infraestructura sea la adecuada. Y por favor, que nunca jamás unos lagos artificiales puedan estropear la grandeza de un río espléndido. La razón de la naturaleza siempre se va a imponer a decisiones de mayorías y a caprichos de cualquier gobernante. Incluso si éste se llama Juan Martínez Majo.

Ignacio Alonso Pérez (Portavoz del Grupo Municipal Socialista)

Publicado en el número de marzo de la revista municipal Esla

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