jueves, 13 de diciembre de 2007

La Ilustración en España: Manuel Azaña

"Azaña y la genealogía del liberalismo"

A raíz de la publicación de las Obras completas de Manuel Azaña, compiladas por Santos Juliá, José María Ridao hace en El País un repasao a la figura política y literaria del que fuera Jefe del Estado español durante la Segunda República:

"Bien por su dedicación perseverante a la literatura, bien por su tardía consagración a la política, cierta crítica siempre ha encontrado algún flanco por el que minusvalorar, cuando no descalificar rotunda y sumariamente, una de las figuras más destacadas del siglo XX español, Manuel Azaña. A favor de esta crítica jugó, sin duda, la saña implacable con la que, tras la derrota de la República, fue borrado cualquier rastro de su último presidente, llegando al extremo de sustituir el nombre de un pueblo toledano, Azaña de la Sagra, por el simple motivo de que coincidía con el suyo. Confiscados por la Gestapo y entregados al régimen franquista buen número de sus escritos, destruido en los archivos el registro sonoro de sus innumerables discursos, la tarea pública de Manuel Azaña quedó durante décadas a merced del sambenito infamante de estar movida por no se sabe qué rencor ni qué resentimiento. En definitiva, a merced de ese género de acusaciones que el poder que es criticado desde la razón suele lanzar contra la persona cuando es incapaz de contestar los argumentos.

La publicación de sus Obras completas en 1966, compiladas para la editorial mexicana Oasis por Juan Marichal, sólo alcanzó a realizar una contribución modesta aunque rigurosa a la reparación de esta injusticia. Faltaban en sus cuatro volúmenes textos a los que Marichal no pudo tener acceso, tanto por encontrarse él fuera de España como por el hecho de que esos textos se custodiaban en los sótanos de la Dirección General de Seguridad y en manos de Franco y sus herederos. Pero, sobre todo, los condicionantes ideológicos de la época, no ya entre los vencedores, sino también entre los vencidos, no favorecieron la recepción que merecían aquellos miles de páginas publicadas por Oasis: las fuerzas políticas más activas contra la dictadura no estaban en condiciones de leer, y menos aún de reconocer como propio, a un político que reclamaba desde la izquierda el liberalismo y la democracia, además de una visión social que alcanzó su pleno desarrollo en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Después del trabajo pionero de Marichal, Santos Juliá ha llevado a cabo para el Centro de Estudios Constitucionales una ejemplar labor de recuperación y edición de manuscritos, publicaciones y otros documentos que hacen que las Obras completas de Azaña lo sean de verdad o, al menos, estén más cerca de serlo. Con unos condicionantes ideológicos menos compulsivos que los de 1966, hoy no debería cometerse otra vez el error de la indiferencia; un error que no sólo es signo de que no se comprende el ideario político y artístico de Azaña, sino de que la historia de las ideas en España sigue lastrada por algunos prejuicios del nacionalismo decimonónico y por el respeto reverencial a figuras ambivalentes.

La obra literaria de Azaña ha sido enjuiciada en demasiadas ocasiones en función de la personalidad pública del autor, dando por descontado que el aprecio o la discrepancia hacia sus posiciones políticas podía trasladarse a su trabajo de creación. El teatro, el ensayo o la narrativa de Azaña, por no hablar de sus Diarios, han sido tomados, así, por una mera extensión del campo de batalla, sólo útil para extraer pormenores de su actividad al frente del Ministerio de la Guerra, la Jefatura del Gobierno o la Presidencia de la República. Cierto es que existe una indiscutible coherencia entre las diversas vertientes de su actividad, pero cada expresión es cada expresión, y la crítica literaria no debería abandonar sus instrumentos en favor de los de la crítica política, y viceversa.

Azaña fue un dramaturgo mediano que, además, incurrió en el desatino de estrenar cuando ya formaba parte del Gobierno. Como ensayista, en cambio, es uno de los críticos más certeros de la generación del 98, todavía hoy venerada sin advertir la naturaleza de sus ideas, y de ahí que los ámbitos de reflexión de Azaña aparezcan en gran medida como un contrapunto ilustrado y democrático a los autores del Desastre: la historia de España, la interpretación del arte y la literatura de los siglos XVI y XVII o los remedios para sacar al país del atraso. Aparte de su narrativa más breve, Azaña no fue sólo un novelista de la introspección. La crisis personal del protagonista de El jardín de los frailes al descubrir las falacias de su educación coincide con la crisis del país a raíz de la pérdida de las últimas colonias, dos hechos entre los que el relato establece un significativo paralelismo. La inconclusa Fresdeval se atiene a la estructura de las sagas familiares, pero es también un alegato contra el sistema caciquil.

Pero, tal vez, el Azaña que mejor explota sus dotes de escritor es el que recurre, revitalizándolos en nuestra lengua, a géneros entonces poco frecuentados, como el diálogo y, hasta cierto punto, los diarios. La velada en Benicarló no es una pieza de teatro, por más que el talento de José Luis Gómez consiguiera popularizar una versión bajo esa forma; es un diálogo, o dicho en otros términos, una obra que prolonga un género del que ya se valieron en España las corrientes erasmista e ilustrada. Y es, además, algo que un extraño pudor ha impedido afirmar durante mucho tiempo: una de las más conmovedoras, profundas y extraordinarias creaciones literarias en español del siglo XX. Otro tanto cabe decir de los Diarios, en especial de los escritos por Azaña durante la guerra, sólo que, en este caso, su indiscutible valor testimonial, su ingente información historiográfica, parece condenar al segundo plano la sostenida reflexión sobre los grandes problemas humanos que recogen sus páginas. Es de suponer que, a medida que el referente político se vaya desvaneciendo en el olvido, los Diarios comiencen a ser leídos como una proteica obra literaria en la que se dan cita recuerdos, descripciones, graves cuestiones filosóficas, juicios morales de valor universal.

Sería injusto, sin embargo, que el imprescindible reconocimiento del Azaña escritor se llevara a cabo sobre la condena del político, según pretendieron, en efecto, algunos de sus críticos más inicuos. Como todo gobernante, pudo cometer errores, pero fueron errores dentro de las instituciones democráticas, errores que nunca procedieron de una traición a su máxima de que el Gobierno debe ejercerse con razones y con votos. Del Azaña político se ha dicho que fracasó; pocas veces se ha reparado en el sinsentido o en la monstruosidad del que parte la afirmación de ese supuesto fracaso. Sinsentido, porque es difícil sostener que ha fracasado un político que alcanza la máxima magistratura de su país ateniéndose a las normas constitucionales y que, al alcanzarla, se le reprocha que su formidable capacidad exigía que permaneciese en la Jefatura de Gobierno y no aceptar la del Estado. Monstruosidad, porque si lo que se pretende sugerir es que había motivos para que unos generales se levantaran en armas, entonces se está legitimando que los ejércitos tienen un papel que desempeñar en la política democrática. La República fue derrotada, Azaña fue derrotado y, si en esa derrota hay un fracaso, es el mismo fracaso que cosechó la Europa democrática que sucumbió al empuje del totalitarismo. Si las tornas cambiaron fue porque la Europa democrática se unió en la lucha y contó con el apoyo de Estados Unidos y, también, de la Unión Soviética. La República española combatió a solas y sucumbió a solas.

La publicación de las Obras completas compiladas por Santos Juliá para el Centro de Estudios Constitucionales, retomando el esfuerzo de Juan Marichal para la editorial mexicana Oasis, suponen una segunda oportunidad para Manuel Azaña, para su obra literaria y para el juicio sobre su tarea política. Una segunda oportunidad que no debería malgastarse en una carrera propagandística para determinar quién entre los dirigentes y los partidos actuales puede hacer más exhibición de azañismo. Los escritos y los discursos de Manuel Azaña exigen, para ser cabalmente comprendidos, trazar de nuevo la genealogía del liberalismo español, corrigiendo la que hoy sigue dándose por válida. Ésa sería la mayor contribución de la historia de las ideas, la mayor contribución de estas Obras completas de Manuel Azaña, a una España más democrática y más justa."

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Cena de confraternización del PSOE de Valencia de Don Juan

22 de diciembre, 22 horas

Desde la Agrupación Socialista de Valencia de Don Juan os animamos a que acudáis a la cena de confraternización que cada año celebramos estas fechas. Este año tendrá lugar en el Restaurante D´León (Valencia de Don Juan) y el precio será de 27 euros por persona. Podéis hacer vuestras reservas en el número 638 80 14 45 (José Manuel Gorgojo).

La Iglesia sigue con su cruzada

La Iglesia premoderna, obstinada y montaraz

Publicaba ayer Juan Goytisolo en El País una lúcida reflexión sobre el cerril y reaccionario comportamiento de la Iglesia católica, apostólica y romana de nuestro país. "¿De vuelta al anticlericalismo?" se titulaba la tribuna, ¿por qué no?

"El distanciamiento de la agonizante dictadura franquista por la jerarquía eclesiástica y su discreta adaptación a los nuevos aires conciliares de Juan XXIII y Pablo VI, manifiestos en su conformidad al rumbo político de la Transición y en la relación fluida con el Gobierno de Felipe González por el cardenal primado Enrique Tarancón y una mayoría de los obispos, me indujeron a creer, con un exceso de optimismo, que mi anticlericalismo de juventud, forjado por la muy poco santa alianza de la Iglesia y el Régimen, pertenecía al pasado.

Nadie era ya anticlerical en el ámbito intelectual de la izquierda francesa en la que me eduqué cuando dejé al fin la España franquista por un mundo mejor, menos maniqueo y más vasto, por la sencilla razón de que, tras la tormentosa separación entre la Iglesia y el Estado republicano en 1905 -objeto de la iracunda reacción de Maurras y de L'Action Française-, la primera se ocupaba de sus fieles y el segundo de los ciudadanos. Había, pues, dos espacios rigurosamente delimitados y sin interferencias recíprocas: los laicos convivían con la Iglesia y ésta no se entrometía en los asuntos de la República.

Pero Francia es Francia, y España, ay, España. La tenaz y corrosiva nostalgia del Episcopado actual de los buenos tiempos del nacionalcatolicismo y de la bendita Cruzada que nos salvó del laicismo republicano y de la conjura judeomasónica y comunista se encarga de recordárnoslo.

En los felices ochenta del pasado siglo no prestaba demasiada atención a la involución doctrinal que se gestaba en los pasillos y sótanos del Vaticano desde la elevación a la silla de Pedro de Juan Pablo II. Estratega eficaz -artífice esencial, como sabemos, de la caída de los regímenes prosoviéticos de la Europa del Este-, Wojtyla era un adepto intransigente de la doctrina consagrada por la Iglesia con anterioridad a sus dos predecesores. La evolución democrática de la sociedad hispana le inquietaba en extremo y, según me refirió un alto cargo de nuestra diplomacia, había pedido a un grupo de monjitas españolas, en vísperas de su entronización, que rezaran mucho por España porque su cardenal primado ¡era comunista!

Si los ocho años de Gobierno de Aznar pusieron un bálsamo providencial a su desasosiego respecto a la paulatina dispersión del rebaño de creyentes en la Península, la elección del actual presidente disparó todas las alarmas. Pocas semanas antes de su fallecimiento, la prensa nos informó de que el santo varón preguntaba obsesivamente a sus visitantes:

"¿Qué hace Zapatero?". La ansiedad por la salvación del alma de nuestros paisanos le acompañó así, dolorosamente, hasta la tumba.

El giro a la derecha pura y dura se ha acentuado aún tras la elección de Ratzinger al solio pontificio. El retorno a las concepciones tradicionales del catolicismo más carca, tanto en el área doctrinal -resurrección del latín y del infierno de Pedro Botero con el plus de una llamativa e inmisericorde desprogramación del limbo- como en la sociedad -condena de anticonceptivos, aborto, divorcio, ley de parejas, matrimonio homosexual, etcétera-, ha abierto las compuertas de la frustración acumulada por el sector más reaccionario de la jerarquía española desde que la Constitución española de 1978 dio fin a su intervencionismo opresivo en los asuntos públicos y a su monopolio en la gestión económica y moral de las almas. No pudiendo perseguir a cuantos disienten de ella ni bendecir a quienes antes los fusilaban, asume el papel de perseguida en unas pastorales dignas de Radio Burgos y sus vociferantes consignas. Una asignatura tan anodina como la de la Educación para la Ciudadanía suscita alarmas apocalípticas por parte de Rouco Varela, Cañizares y de sus portavoces de la Cope. Tras el "España agoniza" la invitación a orar por la descarriada Monarquía y el imperturbable respaldo a los insultos y mentiras de la emisora episcopal, la beatificación masiva por Benedicto XVI de 498 fieles asesinados por los extremistas del campo republicano durante la behetría reinante en las primeras semanas de la Guerra Civil -mientras se excluye de tan divina gracia a los sacerdotes vascos ejecutados por el Ejército de Franco-, muestra la beligerancia santa de una Iglesia que no ha aprendido nada de los abusos y atropellos que cometió a lo largo de su historia ni renunciado a unas políticas que vulneran la legalidad y contradicen su presunto magisterio.

En unas andanadas contra una asignatura que homologa a España con los países democráticos europeos, ni la Santa Sede de Benedicto XVI ni los cardenales integristas que son su punta de lanza, tienen en cuenta la diferencia existente entre educación y adoctrinamiento. La Iglesia de Roma, como su envidiado y temido rival, el wahabismo islámico, no muestra ningún interés por la primera y se vuelca del todo en el segundo: en ese lavado de cerebro del rebaño que apacienta y guía con mano firme al redil, y sobre el que extiende un manto protector de la mortífera contaminación laicista. Pues lo que se trasluce hoy tras el encubrimiento por la Cope y medios afines de todas las falsedades e insidias en torno al origen de los atentados del 11-M y la extravagante petición de Esperanza Aguirre a don Juan Carlos de "un tratamiento humano" a Federico Jiménez Losantos, es el afán irreprimible de volver a los tiempos de la alianza entre el Trono y el Altar, o entre el Caudillo y el Altar que la restablezca en la plenitud de su imperio y de sus privilegios mundanos.

Todo ello me inclinaría a recuperar el militante anticlericalismo juvenil si la reacción de muchos católicos de base y de algunos sacerdotes privados por la jerarquía de la facultad de administrar los sacramentos no me permitiera establecer una distinción entre quienes se esfuerzan en mantenerse en sintonía con la sociedad y los que, como reza el reciente manifiesto de Redes Cristianas, han "emprendido una carrera para conquistar el poder a cualquier precio".

El anticlericalismo del siglo XIX y del primer tercio del siguiente, prolongado en España por la dictadura franquista, debería pertenecer al pasado. Es lamentable que la conducta actual de la Iglesia nos empuje a volver a él."

martes, 11 de diciembre de 2007

La Junta de CyL deja caducar el BIC de la iglesia de Villacé

Tres expedientes en León y Palencia

La Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León ha dejado caducar tres expedientes BIC, dos en la provincia de León y uno en la de Palencia. Se trata, en concreto, de los expedientes de la iglesia de San Nicolás El Real (Villafranca del Bierzo), la iglesia parroquial de Villacé (Villamañán) –ambos en la provincia de León- y el puente de “Las Puentecillas” en la ciudad de Palencia.

El artículo 12 de la Ley 12/2002 de Patrimonio Cultural de Castilla y León señala: “El procedimiento habrá de resolverse en el plazo máximo de veinticuatro meses a partir de la fecha de su incoación. Si se produjera la caducidad del expediente, el procedimiento no podrá volver a iniciarse en los tres años siguientes, salvo que alguna de las instituciones consultivas reconocidas por la Comunidad Autónoma lo solicitase o así lo hiciera el propietario del bien”.

Expediente de la parroquia de Villacé

La iglesia parroquial de Villacé, ayuntamiento de Villamañán, fue incoada cib fecha 10 de mayo de 2005 y la Resolución del acuerdo de la Dirección General de Patrimonio fue publicada en el BOCYL de 6 de julio de ese año. La información pública no tuvo lugar hasta el 31 de mayo de 2007.

El error se repite

No es la primera vez que la Consejería deja caducar expedientes BIC. En 2005 lo hizo con las icnitas (huellas de dinosaurios de Soria y Burgos), y con las pallozas de El Regueiral-Las Valiñas de Villafranca del Bierzo, entre otros. En opinión de Martín Benito, portavoz socialista en las Cortes en materia de Patrimonio, el hecho de que se dejen caducar expedientes responde a “la incapacidad e inoperancia de la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Cultura”.“La Junta, además de bloquear los expedientes BIC, los deja caducar”, denuncia el responsable socialista quien ha acusado a la Junta de Castilla y León no sabe qué hacer con el Patrimonio Cultura. “Lo tiene relegado al olvido y al desamparo. Se olvida de los expedientes BIC incoados, mientras el patrimonio se le cae a jirones” reitera Martín Benito, quien en este sentido, también se ha referido a lo sucedido en el último año con la caída de dos gárgolas de la catedral de León, el desplome de una de las aras de San Miguel de Escalada, la fractura de una columna de Santiago de Peñalba, las goteras del artesonado de San Francisco en Villafranca del Bierzo o la más reciente caída de un bolo de la Colegiata de Toro.

“El patrimonio de Castilla y León dibuja cada vez más un paisaje de la ruina, al que está contribuyendo la ineficacia de los responsables de la Consejería de Cultura”, lamenta Martín Benito, quien, finalmente, ha reiterado de nuevo a la Consejera Salgueiro “un cambio de política y de asesores y no seguir a pies juntillas la llevada a cabo por su antecesora, que se ha revelado nefasta para la conservación y promoción del Patrimonio cultural”.

Turquía y la Unión Europea

Cristianismo y premodernidad

En el artículo "Los sonidos de la marcha turca", publicado el domingo 9 de diciembre en El País, el filósofo esloveno, Slavok Zizek, reflexiona sobre el rechazo europeo a la integración de Turquía en la Unión Europea:

"(...) ¿No ocurre lo mismo hoy en Europa? El síntoma más destacado de la crisis actual de la Unión Europea es precisamente Turquía: de acuerdo con la mayoría de los sondeos, el principal motivo de los que votaron "no" en los referendos de 2005 en Francia y Holanda fue su oposición a la incorporación de Turquía al club. El "no" puede justificarse con argumentos derechistas y populistas (no a la amenaza turca contra nuestra cultura, no a la mano de obra barata de los inmigrantes turcos), o progresistas y multiculturalistas (Turquía no respeta los derechos humanos de los kurdos).

¿Y qué pasa si, como en el final de la Novena de Beethoven, el verdadero problema no es Turquía, sino la melodía en sí, la canción de la unidad europea que nos interpreta la élite tecnocrática de Bruselas? Lo que nos hace falta es una nueva melodía central, una nueva definición de Europa.

El problema turco, la perplejidad de la Unión Europea respecto a su posible incorporación, no procede de Turquía, sino de la confusión sobre qué es Europa. El punto muerto experimentado por la Constitución europea es una señal de que el proyecto busca su identidad.

En sus Notes Towards a Definition of Culture [Notas para la definición de la cultura], el gran conservador T. S. Eliot señalaba que hay momentos en los que la única forma de mantener viva una religión es crear una escisión sectaria y separarla del cadáver central. Ésa es hoy nuestra única posibilidad: sólo mediante una "escisión sectaria" del legado tradicional europeo, sólo separándonos del cadáver en descomposición de la vieja Europa, podemos mantener vivo el legado de la Europa renovada.

Es una tarea difícil, que nos obliga a asumir el peligro de lanzarnos a lo desconocido; pero la única alternativa es pudrirse poco a poco, la transformación gradual de Europa en lo que fue Grecia para el Imperio Romano en su época de madurez, un destino para el turismo cultural nostálgico sin ninguna importancia real.

Se suele calificar el dilema de Europa como una lucha entre los conservadores cristianos eurocéntricos y los multiculturalistas progresistas que quieren abrir las puertas de la Unión a Turquía y más allá. ¿No será un conflicto falso? En Polonia hemos visto en los últimos tiempos una fuerte reacción contra la modernidad. Los llamamientos a la prohibición del aborto, la "limpieza" anticomunista, la exclusión del darwinismo de la enseñanza, incluso la extravagante idea de abolir el cargo de presidente de la república y proclamar a Jesucristo como eterno rey de Polonia, forman una propuesta para constituir una nueva Polonia inequívocamente basada en valores cristianos y antimodernos.

La lección está muy clara: el populismo fundamentalista está llenando el vacío creado por la ausencia de un sueño de izquierdas. Las famosas palabras de Donald Rumsfeld sobre la vieja y la nueva Europa están plasmándose en una realidad inesperada: los perfiles incipientes de la "nueva" Europa formada por la mayoría de los países poscomunistas (Polonia, Países Bálticos, Rumanía, Hungría...), con su fundamentalismo populista cristiano, su anticomunismo tardío, su xenofobia, su homofobia, etcétera. ¿Acaso ejemplos como el de Polonia no deberían obligarnos a redefinir Europa de tal forma que excluya el fundamentalismo cristiano?"

lunes, 10 de diciembre de 2007

Los pilares del Estado del bienestar

Miguel Martínez

El pasado domingo 2 de diciembre, nuestro Secretario Provincial, Miguel Martínez, publicaba la tribuna "Las políticas sociales de ZP, señas de identidad" en el Diario de León:

"Como alcalde y como senador del Partido Socialista por la Provincia de León y también en mi condición de Secretario Provincial del Partido Socialista, me dirijo desde esta tribuna a las ciudadanas y ciudadanos de León, para compartir algunas reflexiones acerca de las políticas sociales del Gobierno de Zapatero.

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a Personas en Situación de Dependencia, que entró en vigor el 1 de enero de 2007, configura el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia como cuarto pilar del Estado del Bienestar. Sin duda, es ésta la ley social más importante de la actual legislatura y de las próximas décadas, ya que crea en España un nuevo derecho universal y sienta las bases del cuarto pilar del Estado del Bienestar, junto al derecho a una educación básica, obligatoria y gratuita (1985), el derecho a las prestaciones del Sistema Nacional de Salud (1986) y el sistema de pensiones asistenciales (1990), que también fueron creados por gobiernos socialistas.

La Ley reconoce un nuevo derecho universal a los ciudadanos: el derecho de las personas que no se pueden valer por sí mismas a ser atendidas por el Estado. Se trata de promover la autonomía personal y garantizar la atención y protección a las personas en situación de dependencia en todo el territorio del Estado. Se consagra así el carácter universal y público de las prestaciones y el acceso a éstas en condiciones de igualdad, con la participación de todas las administraciones en el ejercicio de sus competencias.

En la provincia de León, hay 12.893 personas dependientes, una población que, según las previsiones, aumentará en los próximos años. Más del 80 % de estas personas son mayores de 65 años. La atención se realiza, sobre todo, en el ámbito familiar y recae especialmente en las mujeres (representan el 83% de los cuidadores familiares) lo que, en la mayoría de los casos, les impide que puedan llevar a cabo actividad laboral alguna. Sólo uno de cada cinco familiares cuidadores tiene un empleo.

En la actualidad, la atención de las administraciones se presta desde el sistema sanitario y desde el ámbito de los servicios sociales, con una cobertura insuficiente y con diferencias importantes entre Comunidades Autónomas y entre las áreas urbanas y rurales. En Castilla y León, el 4,13% cuentan con un servicio de ayuda a domicilio, el 3,01% con teleasistencia, el 6,29% con una plaza en una residencia y el 0,48% en un centro de día.

El Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia incluirá la prestación de servicios, a través de centros y programas públicos o concertados. Los beneficiarios tendrán derecho a una serie de servicios según su grado y nivel de dependencia.

El catálogo de servicios incluye la prevención de las situaciones de dependencia, teleasistencia, ayuda a domicilio, centros de día y de noche y atención residencial (residencias para mayores dependientes y centros de atención a personas en situación de dependencia con varios tipos de discapacidad).

Además de la prestación de estos servicios, se podrá acceder a diversas prestaciones económicas vinculadas a la contratación de un servicio, compensaciones económicas por cuidados en el entorno familiar, si el beneficiario opta por ser atendido en su entorno familiar, en cuyo caso, su cuidador recibirá una compensación económica por ello. El cuidador familiar deberá estar dado de alta en la Seguridad Social. También se dará prestación personalizada, para facilitar al beneficiario una vida más autónoma, el acceso a la educación y al trabajo y el ejercicio de las actividades básicas de la vida diaria.

Por otra parte, aquellas personas que opten por contratar un seguro privado de dependencia obtendrán beneficios fiscales.

La financiación correrá a cargo de la Administración General del Estado, de las Comunidades Autónomas y, en su caso, de las Corporaciones Locales. El compromiso del Gobierno se refleja en el esfuerzo financiero de aportar en los próximos 8 años más de 12.000 millones de euros. Las Comunidades Autónomas, que son las competentes en la materia, habrán de aportar una cantidad similar. Los beneficiarios participarán en la financiación del sistema en función de su renta y patrimonio personal (no familiar), de forma equilibrada y justa. Ningún beneficiario dejará de recibir atención por falta de recursos.

Si hay algo que quite el sueño a un alcalde, es no poder atender a las necesidades de sus vecinos. Todos hemos sentido impotencia ante la persona mayor que no tiene quien la cuide, ante la madre o la hija que cuida a un discapacitado durante las veinticuatro horas del día, desde el agotamiento y la imposibilidad de desarrollar cualquier actividad laboral o social. Nos hemos sentido impotentes, ante quienes han dado todo y en los últimos años de su vida, solo les queda vegetar porque se sienten culpables de ser una carga para su familia.

Los alcaldes, que convivimos más directamente con los problemas de nuestros vecinos, colaboraremos para dar solución a estos problemas con los instrumentos que la ley pone a nuestra disposición y con la máxima lealtad institucional hacia el Gobierno de España y al de nuestra comunidad autónoma veremos cómo el gran esfuerzo económico y social merece la pena. Esta Ley, constituye una seña de identidad del Gobierno socialista, comprometido con las políticas sociales que aumentan los derechos y el bienestar de los ciudadanos. En palabras del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «la auténtica riqueza de una sociedad es la que mide el bienestar de los ciudadanos». Yo las suscribo."

Miguel Delibes a sus 87 años

Mujer de rojo sobre fondo gris

El célebre escritor de nuestra comunidad autónoma, que aconstumbraba a comer en nuestra Valencia de Don Juan, en Casa Justi, tras sus jornadas de cacería por los Oteros, ha sido entrevistado ayer domingo, 9 de diciembre, en El País Semanal:

"Imagínese ante una estantería de sus propios libros, y usted no es el autor, sino Miguel Delibes, un lector. ¿Por qué libro empezaría? No es fácil imaginarse una situación así, pero yo, como lector, suelo iniciarme con un autor por lo más corto que encuentre: en mi caso personal empezaría por Viejas historias de Castilla la Vieja. Y si me gustase, iría aumentando el volumen de mis lecturas respetando la cronología, aunque sin ningún rigor.

Hay una obra de soledad, 'Cinco horas con Mario'. ¿Cómo nace? Don Miguel, ¿la soledad se combate? ¿Sale uno victorioso, o la soledad ya es una vestimenta, va con nosotros a las fiestas y a las despedidas? Por de pronto, no hay que confundir la soledad con la falta de compañía. La primera la padezco como viudo fiel que he sido, pero no la segunda, ya que me siento muy arropado. Mis hijos están conmigo. Los vecinos me paran en la calle para preguntarme por la salud, el Ayuntamiento de mi ciudad pone mi nombre a lugares culturales notables. Mi familia y amigos se desviven por atenderme, me abastecen de la compañía que necesito. ¿Puedo quejarme yo de soledad?

¿Y qué hace la literatura para ayudarnos, la creación artística? ¿O cuando hay dolor ya se acabó todo, no nos ayuda ni Dios? A veces, Dios ayuda. Ayuda a mucha gente que lo reconoce así. Los evangelios de Cristo son estimulantes a este respecto. Cuando murió mi mujer, Dios me ayudó, sin duda. Tuve esta sensación durante varios años, hasta que logré salir del pozo.

¿Cómo cambia Dios, Delibes, a medida que pasa el tiempo? ¿Qué va siendo la fe? ¿Cambia Dios o cambian los creyentes su concepto de Dios? A un jesuita no le gustó nada cuando le dije que echaba en falta mi ciega fe de niño. Él prefería una fe más razonada y adulta. Mi opinión es que en este punto no nos es dado elegir. El ateo listo no menciona a Dios apenas, pero cuando lo hace es con un sutilísimo deje de superioridad, algo así como el del españolísimo desplante del Rey a Chávez, que me hizo reír tanto.

Usted escribió en 'Señora de rojo sobre fondo gris': "¿Más de media docena de personas en el mundo que merezcan ser amadas?". ¿Las hay, don Miguel? ¿Qué nos hace amar a la gente? Las hay, seguramente más. Y ¿por qué nos amamos? El tirón, tanto en el amor como en la amistad, es para mí un misterio.

Ése es un libro extraordinario, como una herida que se va abriendo a medida que avanza. Y hay un paralelismo entre su vida con su mujer, Ángeles, y las cosas que cuenta en la novela. ¿Es lícito que pensemos que la identidad es, salvo detalles narrativos, prácticamente total? En cierto sentido, porque total, lo que se dice total, no puede ser la identidad en un caso como éste.

Escribe usted en ese libro: "Entonces dije esa gran verdad de que, con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre del vivir". Y usted se preguntaba: "¿Puede decirse de alguien algo más hermoso?". En la vida real, cuando recogió el Cervantes, dijo algo similar de Ángeles. Un recuerdo impresionante. ¿Cómo lo vivió, cómo lo vive? Esa bella frase sobre mi mujer no es mía. Es de Julián Marías, que la dijo por primera vez en mi recepción en la Real Academia. Me dejó con un nudo en la garganta pensando: "Exactamente eso era ella".

Han aparecido sus obras completas, y en la portada aparecen ustedes dos, su novia y usted. ¿Qué memoria viene primero a su mente cuando vuelve a verse en unas fotografías así? De la foto de Ángeles quinceañera que abre mis obras completas volví a enamorarme cada vez que la veía. Así pasó este verano. Esperando que amaneciera para mirar su fotografía. Siempre fue bella, pero, cuando la conocí, era tan bonita, inteligente y atractiva que tenía alrededor un centenar de moscones. Yo tenía un par de años más que ella, pero nos enamoramos, en el 46 nos casamos y en el 73 la perdí. Eso duró mi historia sentimental.

Ella, en el libro, en la vida, era incapaz de rencores. Y cuenta que en la pareja (de la novela) ella hacía un gesto: se colocaba un hilo blanco en el dedo meñique para marcar sus enfados. ¿Era así? ¿Fue así en la vida real? ¿Cómo era esa relación, don Miguel? Lo del hilo en el dedo es rigurosamente cierto. Si el hilo se caía, olvidaba sus motivos de enojo. Me absolvía. Era todo cariño, tan lejos del rencor, que a veces no recordaba por qué se había atado el hilo en el dedo.

¿Qué nos hace querer a la gente? Su encanto, su entrega, su disponibilidad. ¡Sabe Dios! Después, cuando una persona entra en uno, se hace indispensable y no es fácil olvidarla.

Ese libro es también una narración sobre lo que el dolor o la incertidumbre hacen sobre el artista. La infelicidad lo interrumpe. ¿Le pasó a usted? ¿Cómo pudo dominar el dolor hasta volver a crear de nuevo, después de la muerte de Ángeles? El artista no sabe quién le empuja, cuál es su referencia, por qué escribe o por qué pinta, por qué razón dejaría de hacerlo. En mi caso estaba bastante claro. Yo escribía para ella. Y cuando faltó su juicio, me faltó la referencia. Dejé de hacerlo, dejé de escribir, y esta situación duró años. En ese tiempo pensé a veces que todo se había terminado.

Hace usted ahí una reflexión muy poderosa, que nos compete a todos: "Es algo que suele suceder con las muertes: lamentar no haberles dicho a tiempo cuánto las amabas, lo necesarios que te eran". Es un sentimiento de pérdida muy hondo. Como si el olvido fuera imposible. El amor llega a ser una costumbre y no reparamos en sus efectos. Por eso yo lamentaba no haberle dicho a tiempo cuánto la amaba y cuánto la necesitaba. Era un sentimiento de pérdida tan hondo que no me consolaba de haberlo silenciado.

En esta novela hay una insinuación sobre el carácter del ser humano, "sobre todo si es artista", demasiado pendiente de sí. Habrá visto muchos así. ¿Los tiene en la cabeza? ¿Cómo se ha relacionado usted con esa vanidad que cita? Siempre existe la vanidad en el artista, creo. A veces se muestra agresiva, absorbente. Nunca fue mi caso. La mía fue normalmente asimilada, controlada. Fuera del Premio Nadal, que me prendió fuerte, no recuerdo haber perdido pie por esta causa. Fui asimilando mi obra poco a poco.

No poderse replantear el pasado "es una de las limitaciones más crueles de la condición humana". De todos modos, uno se lo replantea. ¿Qué tacharía? No conduce a nada. Es una pregunta normal en las entrevistas, pero creo que no conduce a nada. Tachar, enmendar mentalmente ... ¿Para qué? Mis correcciones cuando he tenido que hacerlas han sido pequeñas, superficiales. A menudo, por mi gusto, habría vuelto a escribir la pieza entera. Pero eso no vale. Uno se queda a gusto o se queda frustrado. Es igual. El bien o el mal ya están hechos.

"La veía en el cuadro bella, grácil, desenvuelta...". Ahora está en el cuadro, y en esa novela. ¿Cómo la ve en la memoria? Muy próxima.

Ella decía: "En el peor de los casos, yo he sido feliz 48 años; hay quien no logra serlo 48 horas en toda una vida". Leonardo Sciascia decía que la felicidad era un instante. Hay un momento en que la felicidad es un recuerdo. ¿Qué recuerdo hay de la felicidad? La opinión de Sciascia no es una novedad. El estado de felicidad no existe en el hombre. Existen atisbos, instantes, aproximaciones, pero la felicidad termina en el momento en que empieza a manifestarse. Nunca llega a ser una situación continuada. Cuando no tienes nada, necesitas; cuando tienes algo, temes. Siempre es así. Total, que nunca se consigue.

Pesimista fue siempre: sobre la Tierra, sobre la naturaleza. ¿Se muere la Tierra, o simplemente está herida? Desgraciadamente, herida de gravedad. Su destino no podemos preverlo. Creo que aún está en nuestras manos salvarla, pero ¿nos vamos a poner de acuerdo para hacerlo? Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas. El momento es crucial para que el hombre nos dé la medida de su sensibilidad.

Me decía Emilio Lledó, cuando le conté que le iba a entrevistar: "Menciónale la palabra Fraga". ¿Le sigue soliviantando la palabra Fraga? Emilio vivía entonces [finales de los 60] en Valladolid [donde Delibes dirigía El Norte de Castilla], y conocía mis rifirrafes con Fraga, quien se obstinaba en proclamar que el pueblo en España era libre cuando nadie ignoraba que estábamos maniatados. Él y Juan Aparicio, maestro de censores, fueron para mí las nubes más negras de la negra etapa de la censura en España. Mis más penosos recuerdos de esta época fueron ellos: su persecución sistemática, su dureza... A los mayores tiranos siempre les gustó tener fama de liberadores.

Periodismo, un gran elemento de su biografía. ¿Cómo lo ve evolucionar? ¿Se sentiría cómodo en el periodismo que se hace hoy? Mire usted, yo estaba acostumbrado al mío, el periodismo de la linotipia, la teja y el chibalete, y el nuevo ha venido tan rápido que no me ha dado tiempo de asimilarlo. Lo veo como un invento reciente, y el mío, como una curiosidad medieval.

Hace treinta y pico de años pudo haber sido el director de EL PAÍS. ¿Se vio en algún momento haciéndolo? Así es, pero acabó prevaleciendo el buen sentido. Mi cabeza no asimilaba unos proyectos tan ambiciosos. Yo me conformaba con algo más abarcable, más pequeño, más familiar, que lo que Ortega me ofrecía tan generosamente. De manera que no acepté. Pero nunca tuve la sensación de haberme equivocado.

"No deseo más tiempo. Doy mi vida por vivida". Hay un momento en que dijo esto. ¿Cuándo lo sintió? ¿Cuándo piensa uno que lo ha hecho todo? No digo esto porque crea que ya lo he hecho todo en la vida, sino por el convencimiento de que ya no puedo hacer más. Se me ha saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños.

Hay un libro suyo de perfiles de contemporáneos suyos, 'Muerte y resurrección de la novela' ¿Cuál sería su autorretrato, literario y vital, don Miguel? No saldría bien. Carecería de relieve o yo no acertaría a encontrarlo. Sería un retrato frío, aburrido, impersonal. Me cansa pensarme.

Ahora está rabioso, su salud es mala, el otoño se le ha echado encima como una mano que acelera la artritis. ¿Algo le alivia, le ayuda a sobrellevar la evidencia del dolor? Los potingues de farmacia, mis hijos, amigos, el deseo de anteponer la dignidad a la pura queja."

domingo, 9 de diciembre de 2007

Interesante y existoso coloquio celebrado por las Juventudes Socialistas


4 contertulios hablaron de cómo se llegó a la actual Constitución y qué se ha derivado de ella

6 de diciembre, 6 de la tarde. Más de medio centenar de personas decidieron asistir al 'Coloquio Intergeneracional' organizado por las Juventudes Socialistas de Valencia de Don Juan, renunciando a la tarde festiva. Pero, a mi modo de ver, creo que no fueron algo más de dos horas desperdiciadas, ni mucho menos.

La moderadora, M. T. G., dividió el coloquio en 4 partes. Las tres primeras fueron bloques exclusivos para los contertulios, en cada uno de los cuales dieron su opinión sobre cómo se llegó a la Transición, cómo se fraguó la Constitución y cómo hemos evolucionado desde su aprobación en referéndum el 6 de diciembre de 1978, respectivamente. Con gran acierto y claridad, Teresa hizo sendas introducciones a los bloques para poner en situación los temas a tratar. Tras ellos, la moderadora dio pié a las intervenciones y preguntas por parte del público.

Para resumir lo que pudimos escuchar en dicho simposio, diremos que especialmente valiosas fueron las palabras de José Pérez Guayo. Éste relató sus recuerdos de la II República, destacando datos sobre la Agrupación Socialista de Valencia de Don Juan de la que dijo tenía por entonces una docena de militantes, bastantes más de Juventudes Socialistas. Relató las consecuencias en Coyanza del golpe militar del 18 de julio de 1936, como la movilización 'voluntaria' a las tropas nacionalistas de varios jóvenes socialistas, dos de los cuales murieron en primera línea de fuego y figuraron como 'caídos por Dios y por España', o la represión sufrida por su familia, primero con el asesinato de su padre, Víctor Pérez Barrientos, paseado en Villadangos por haber sido concejal del PSOE, luego con el hambre derivado de la falta de trabajo por 'rojos'. Concluyó Guayo criticando desde su perspectiva el modelo de transición hacia la democracia actual y la tibieza de los partidos de izquierda en el momento presente.

Alberto Pérez Ruiz hizo una valoración histórica del largo proceso democratizador de España desde el siglo XIX hasta la actualidad. Sobre la República quiso mencionar los principios de la 'Ley de Memoria Histórica' y su objetivo esencial de homenajear a personas que, como el padre de Guayo, perdieron su vida injustamente. Sobre la transición, destacó las gratas sorpresas del rey Juan Carlos y del presidente Suárez, así como la cesión del PSOE de uno de sus diputados ponentes para la redacción de la Constitución. Contó anécdotas interesantes de los procesos electorales locales y del presente criticó especialmente la falta de democracia interna en los partidos políticos.

Ana Gorgojo López, en su calidad de licenciada en Derecho, aportó sus conocimientos para desgranar algunos de los más importantes artículos de la actual Constitución Española de 1978, incidiendo en la falta de desarrollo de algunos derechos y en el retroceso de algunos respecto a sus años de juventud. Se mostró claramente partidaria de reformar el texto en algunos apartados como el relativo a la sucesión de la jefatura del Estado. En su valoración de estos 29 años constató avances, pero también procesos inconclusos y asuntos pendientes verdaderamente lamentables como los terrorismos de ETA y de género.

Rubén Fernández García, desde su perspectiva joven y 'posibilista' destacó la continuidad de numerosos políticos franquistas en el proceso de transición y los 'consensos' que se alcanzaron en él, a su juicio demasiado ensalzados en la actualidad de cara a 'blindar' los necesarios cambios que precisa la Constitución pues han variado bastantes aspectos en estas tres décadas de democracia plena.

Para concluir esta breve reseña destacaremos la atención y respeto del público, su activa participación en el coloquio final, la capacidad de síntesis de los contertulios reflejada en la brevedad y concisión de sus intervenciones, y el adecuado control del desarrollo del debate por la moderadora, sin olvidar tampoco la tarea previa de organización llevada a cabo desde la dirección de las Juventudes Socialistas.

Enhorabuena pues a todos.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Castillo: borje y ¿vano?

La ventana inventada

Hace justo dos años decidí comprar por internet esta postal (Ed. Pergamino). Desconozco su año exacto de edición, pero obviamente la imagen debió tomarse antes de 1979, cuando se derrumbó el borje* N-E de la torre del homenaje.

*Todo el mundo llama 'torrecilla' o 'torre' a este elemento, cuando tiene una denominación propia dentro de la castellología: BORJE=resalte circular vertical que sobresale, en toda su altura, en una torre o muralla para reforzarla contra todo tipo de proyectiles y alejar las máquinas de asalto.
El motivo de mi adquisición no fue la antigüedad o la calidad de la postal, sino la parte del castillo de Valencia de Don Juan que aparece retratada, por cierto en una excelente calidad y a todo color. Ello nos permite comparar el viejo borje arruinado en 1979 y el actual, reconstruido en 2004.

A priori la restitución parece totalmente fidedigna, al dictado de lo que hubiese proyectado Eugène Viollet le Duc, sin embargo hay un elemento novedoso que no se encontraba en la construcción original, un vano en la última planta.

Ciertamente vemos que dicha ventana no existía, y desconocemos la razón por la cual ahora se ha creado. En principio pensé que se trataba de un elemento diferenciador de la antigua obra, pero según me cuentan esta no es la razón. Parece que alguien aseguró a los restauradores que dicho vano había existido con toda seguiridad, y debió dar razones tan convincentes que se decidió materializarlo.

Lo cierto es que con esta imagen anulamos toda hipótesis sobre su existencia, y es que la memoria humana a veces juega malas pasadas. Gracias o por culpa de ello hoy nuestro castillo tiene un ventanal más. En otro capítulo hablaremos del balcón amatacanado y parapeto almenado que remataba los lienzos de la torre del homenaje y del porqué se ha resuelto en la restauración, a nuestro entender, de una forma tan desafortunada.

Javier Revilla Casado

viernes, 7 de diciembre de 2007

Política para la convivencia

"25 años después"

El pasado 2 de diciembre, el otrora presidente del Gobierno, Felipe González Márquez, reflexionaba en El País sobre España 25 años después de su llegada al poder:

"En esta España plural, diversa y con tantas contradicciones de intereses como toda sociedad compleja, compartimos un espacio de ciudadanía, un espacio público que es de todos y debe ser para todos, excluyendo sólo a los que sólo saben usar el lenguaje de la violencia terrorista. Como acaba de hacer ETA en Bayona, atentando contra dos guardias civiles. Saben que están derrotados, aunque sea difícil decirlo en medio del dolor y de la rabia. Saben que no tienen salida y que son cada día más débiles. Saben que no van a doblegarnos.

Llegamos al Gobierno hace 25 años, con el respaldo de una mayoría amplia y con la fortuna de coincidir en nuestras aspiraciones con sectores que no nos votaron ni nos votarían después.

Cumplimos una tarea que se correspondía con las necesidades de aquel momento histórico, precedido por el esfuerzo de la transición que protagonizó el Gobierno de Adolfo Suárez. Este trabajo se prolongó durante casi 14 años. Con altos y bajos, encauzó una buena parte de nuestro devenir histórico.

Pero no iré a los archivos del recuerdo, salvo para dedicar un homenaje a los hombres y mujeres que en el pasado hicieron posible ese giro inédito para nuestra historia contemporánea. El giro hacia la España democrática que se reconocía a sí misma en la pluralidad de las ideas; la España diversa que se esforzaba por reconocer y conocer los distintos sentimientos de pertenencia al espacio público compartido; la España de los diferentes intereses individuales y colectivos contrapuestos que aceptaba un proyecto común.

Una España, en suma, que no había sabido vivir en paz y en libertad, que se había encerrado en sí misma, acentuando la exclusión de los otros, empezó a abrirse en el interior y hacia el mundo, a modernizarse, recuperando confianza en las posibilidades de su enorme potencial humano.

Por eso, cuando hace una semana escuché al presidente Zapatero marcar como una de las tres prioridades de su discurso la mejora de la convivencia, me identifiqué plenamente con el propósito.

En una historia como la nuestra, la de los españoles que nos hemos enfrentado unos a otros las más de las veces, excluyéndonos unos a otros porque pensamos de manera diferente, porque sentimos la identidad de forma diversa, porque contraponemos en exceso los intereses territoriales o sociales, hay que cuidar la convivencia como una prioridad.

Y cuidar la convivencia significa actuar día a día respetando y conociendo a los otros. Sin pretender que se tienen más derechos porque se piensa de manera distinta, porque se siente o se percibe de forma diversa ese espacio público que llamamos España.

"Una España de todos", dijo Zapatero en algún momento de su intervención. Sí. Solo así puede ser una España para todos, que es lo que pretendemos que sea. Si se acepta esa realidad, también se acepta la alternancia. Si se acepta esa realidad, también se acepta la derrota en las urnas como expresión de la voluntad ciudadana plural en las ideas y con sentimientos de pertenencia e identidad diversos.

Si no se acepta esa realidad, si no se sabe perder con dignidad, se crispa la convivencia, se tiende a deslegitimar al otro, se camina hacia el enfrentamiento estéril. Como nada está hecho para siempre y la historia lo muestra con reiteración, hay que recordar que quien no sabe perder, no sólo tiende a crispar la convivencia sino que se convierte en un peligro cuando gana porque es incapaz de poner el freno a su arrogancia, a la exclusión de los que no piensan ni sienten como él. Nos está pasando en esta legislatura y pasó en la del 93.

Preferimos la tolerancia frente a la intolerancia para mejorar la convivencia. Pero lo que de verdad necesitamos va más allá. Nos importa conocer y comprender al otro, al diferente. Eso, que es clave para la convivencia internacional, resulta imprescindible para convivir en democracia en nuestro espacio público.

También estoy de acuerdo en las otras dos prioridades que Zapatero puso de manifiesto en su intervención. Fomentar la inversión y el empleo en la economía abierta de la globalización y desarrollar las nuevas tecnologías, con particular atención al cambio climático y a nuestra dependencia energética, sin primos que nieguen la evidencia.

Priorizar objetivos es imprescindible para que se entienda el rumbo de la tarea. Se pueden y se deben tener muchos programas porque el trabajo del Gobierno ha de cubrir muchos frentes, pero si no se ven claras las prioridades es fácil confundir y confundirse, y difícil identificar el proyecto.

Las prioridades pueden funcionar como una percha de varios brazos sobre los que vamos a ir colgando todas las prendas que vamos necesitando para el trabajo de gobernar.

La inversión y el empleo nos van a exigir cambios en la estructura del proceso productivo. Cambios que mejoren nuestra capacidad de competir añadiendo valor a lo que hacemos. Por eso importa la educación, la investigación y el desarrollo, más la innovación. Por eso importa que la revolución tecnológica sea asumida y que la cultura de la nueva civilización se expanda.

El empleo es el primer factor de distribución de la renta, aunque no sea el único. El empleo de calidad es más permanente y más satisfactorio para la realización personal. Al tiempo, es clave para competir en un mundo cada vez más interdependiente.

Una economía eficiente nos va a seguir permitiendo mejorar la redistribución en educación, en salud y en el apoyo a las personas dependientes y a los mayores. Hace décadas que pienso que la jubilación es un derecho, no una obligación. Ahora se hace más evidente en la sociedad de gente mayor y en forma en la que hemos entrado.

La energía es una variable estratégica para el desarrollo y estamos a las puertas de una crisis de oferta mezclada con un problema serio de calentamiento global. Por eso comparto, más aún en nuestra situación de dependencia energética, el propósito prioritario de impulsar las energías renovables.

La buena noticia puede ser que la revolución tecnológica es menos dependiente, en general, de las energías fósiles. La mala es que un horizonte sin energía para todos puede producir tensiones crecientes para su reparto. ¿Es esta una de las claves para comprender la situación en Medio Oriente?

En fin, José Luis, lo que hicimos entonces hecho está, y lo que queda por hacer está en vuestras manos. Yo estaré disponible y me cuidaré de no interferir en la tarea.

Muchas cosas más se me ocurren, pero más que por conmemorar fechas ya históricas, porque mi cabeza sigue ocupada por el presente y el futuro, incapaz como soy de meterme en los archivos, aunque me correspondiera por edad y recorrido. Así que sólo me resta deciros que agradezco que hayáis devuelto a nuestro país a la senda de la política exterior de la democracia, la europea europeísta, la que nos liga a la América hispanaa más allá de los intereses, la que mira al Mediterráneo y a sus vecinos, la que trabaja por la paz respetando a Naciones Unidas, el regionalismo abierto y el multilateralismo.

El Gobierno ha hecho muchas cosas, incluso más de las que caben en una legislatura normal. Seguramente se contarán errores entre los aciertos, pero nadie os podrá negar el esfuerzo en la ampliación de los derechos civiles y de las prestaciones sociales, para conseguir una España más incluyente. Nadie, seriamente, negará el éxito de la política económica, ni el esfuerzo en infraestructuras o en Investigación. Nadie de buena fe, que no olvide la historia, verá que la lucha contra el terror está teniendo éxito, a pesar de la barbarie que hoy vivimos y que lo habéis intentado, como los demás anteriormente, a través del diálogo, pero que no habéis descuidado la vigilancia.

Deseo un resultado electoral ampliamente mayoritario. Para que se consolide lo hecho, se aborde lo por venir y los que no saben perder tengan tiempo para aprender a convivir en libertad y sin crear crispación. Ahora que no tengo nada que pedir personalmente, porque a nada aspiro, pido a los ciudadanos que se comprometan en las urnas cuando llegue el momento y cada día ejerzan esa ciudadanía que nos incluye a todos, salvo a los violentos, más allá de las diferencias."

jueves, 6 de diciembre de 2007

XXIX anviersario de la Carta Magna

Hoy se celebra el Coloquio intergeneracional

Las Juventudes Socialistas de Valencia de Don Juan hemos organizado un coloquio intergeneracional aprovechando la conmemoración del vigesimonoveno aniversario de nuestra carta magna. El debate, Coloquio intergeneracional. 29 años con nuestra Constitución, tendrá lugar hoy jueves, 6 de diciembre, a las 18 horas, en la sala de juntas de la primera planta de la Casa de la Cultura coyantina.

El coloquio pretende reunir en un mismo foro a personas de distintas edades que debatirán, desde distintos puntos de vista, sobre el devenir histórico del siglo XX en nuestro país, centrando su atención en el período de transición política y en la aprobación y contenido de la Constitución refrendada por los españoles en 1978. Posteriormente, los presentes podrán dar su opinión. Invitado queda, querido lector.


La prensa se hace eco de nuestro Concurso Literario

"Juventudes Socialistas convocan un concurso literario"

Ayer, miércoles 5 de diciembre, el Diario de León, publicaba la siguiente información, haciéndose eco del IV Concurso Literario Rafael Alberti:

"Por cuarto año consecutivo, las Juventudes Socialistas de Valencia de Don Juan convocan una nueva edición del concurso literario Rafael Alberti para jóvenes nacidos entre 1977 y 1993.

Hasta el día 18 de diciembre, todos los trabajos podrán ser presentados bajo seudónimo al IV concurso literario Rafael Alberti, Juventudes Socialistas de Valencia de Don Juan, en la calle Luis Alonso, 11, 24.000, Valencia de Don Juan, León.

Cinco ciudadanos representantes de distintos ámbitos culturales, educativos e institucionales se encargarán de seleccionar a los premiados, cuyo fallo tendrá lugar en la velada literaria del 3 de enero a las 22.00 horas en el café Diario de la localidad coyantina.

El concurso abarca la modalidad de poesía y relato o cuento y los seleccionados como primer premio de ambas modalidades ganarán 125 euros cada uno más una cerámica conmemorativa del concurso."

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Coloquio intergeneracional. 29 años con nuestra Constitución

Los contertulios

Moderado por una de las artífices de este cuaderno, M.T.G., mañana, 6 de diciembre de 2007, a las 6 de la tarde, en la Casa de la Cultura, se celeberá el coloquio organizado por las Juventudes Socialistas de Valencia de Don Juan. Sucintamente, vamos a describir el perfil de los contertulios que debatirán sobre el devenir de los acontecimientos políticos y sociales del siglo XX, analizando singularmente la constitución y haciendo un balance cumplidos ya 30 años desde la celebración de las primeras elecciones democráticas:
Rubén Fernández García
: nació en Madrid el 8 de diciembre de 1984. Sus raíces familiares las encontramos en El Páramo y vive desde los 11 años en Santa María del Páramo, aunque antes residió en lugares como Andalucía, Guadalajara y Galicia. Estudia cuarto curso de la Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de León y tiene experiencia laboral en el sector financiero. Actualmente es el Secretario General de las Juventudes Socialistas de Santa María del Páramo y portavoz del PSOE en la corporación de dicha localidad.

Ana Gorgojo López
: nació en Valencia de Don Juan el 26 de mayo de 1971. Licenciada en Derecho por la Universidad de León. Inició su vida laboral en distintas entidades públicas y privadas como técnico de inserción y técnico de orientación laboral, realizando cursos de posgrado en especialización en trabajo con colectivos de riesgo de exclusión social, extranjeros y mujeres. Asimismo, es técnico superior de prevención de riesgos laborales. Ha colaborado de forma voluntaria como asesora jurídica para distintas asociaciones principalmente en cuestiones laborales y sociales para mujeres y extranjeros. Durante tres años fue corresponsal del Diario de León y, desde noviembre de 2003, trabaja como técnico del servicio público de empleo de la Junta de Castilla y León.

Alberto Pérez Ruiz
: nació en Arnedo (La Rioja) en el año 1935. Desarrolló la mayor parte de su vida profesional, tras licenciarse en Matemáticas, como profesor de secundaria en el I.E.S. de Valencia de Don Juan. Su compromiso con la libertad le llevó a aceptar la candidatura del PSOE de Valencia de Don Juan en las primeras elecciones municipales democráticas de 1979, logrando la mayoría absoluta. Fue alcalde hasta el 27 de febrero de 1984, momento en que fue investido como Presidente de la Diputación Provincial de León, responsabilidad que ejercería hasta el 1991. En este año volvió a presentarse como candidato a la alcaldía de Valencia de Don Juan obteniendo de nuevo la mayoría absoluta para el partido socialista.

José Pérez Guayo
: nació en el año 1921. Fue víctima de la represión del régimen autoritario de Franco. Aprendió de joven el oficio de zapatero, que desempeñó durante toda su vida en Valencia de Don Juan. Su compromiso irrenunciable con la libertad y la igualdad hizo que fuera uno de los primeros militantes en ingresar en la Agrupación Socialista de Valencia de Don Juan. Fue el número 2 de la candidatura que el PSOE presentó en 1979, siendo el teniente alcalde de la corporación coyantina durante la legislatura que concluyó en 1983.

martes, 4 de diciembre de 2007

Reencuentro entre Felipe González y Alfonso Guerra

Se reúnen por primera vez tras quince años

El pasado sábado publicaba El País un reportaje titulado "El reencuentro" en el que resumía la conversación mantenida entre Felipe González y Alfonso Guerra con motivo del 25 aniversario de la llegada al poder de los socialistas en 1982:

"Felipe González esperaba a Alfonso Guerra el jueves de la pasada semana en una habitación del hotel Palace, de Madrid. "Si llego a saber que vienes con corbata, yo también me la pongo". El que fuera líder del PSOE rompía el hielo. Hacía más de una década que no mantenían una reunión a solas. EL PAÍS les convenció para reencontrarse con motivo del 25º aniversario de su llegada a La Moncloa, que se cumple mañana, domingo. Para celebrarlo, el PSOE organiza este mediodía un acto en el que ambos se repartirán el protagonismo.

Parecía una idea bonita juntarles por primera vez después de tantos años -15, desde que Guerra abandonó el Gobierno- de ir cada uno por su lado, de liderar facciones opuestas, corrientes enfrentadas dentro del socialismo español. La mayoría de los consultados en sus respectivos entornos, cuando se les planteaba la propuesta, decía lo mismo. "Es muy difícil, imposible", era la respuesta más optimista.

Pero el tiempo lo cura todo, hasta los desencuentros más sonados. Así, estas dos figuras, a las que la historia reciente ha investido ya de una púrpura más o menos consensuada en lo bueno y en lo malo, han accedido a la petición.

Todo ocurrió en el hotel Palace. El lugar donde celebraron la victoria histórica del PSOE el 28 de octubre de 1982. Quedan allí porque Guerra, diputado en esta legislatura, tuvo pleno y votación, lo que le provocó un retraso sobre la hora prevista, que Felipe mató fumando unos habanos y conversando de lo divino y lo humano. Cuando el que fuera vicepresidente del primer Gobierno socialista entra en el lugar del reencuentro, se funden en un abrazo...

Quedan a expensas de lo que les digan los fotógrafos, pero no tardan en entrar en conversación. Primero se ponen al día con las familias, después... La política. O la geopolítica, mejor dicho. Se sientan en un sofá, cada uno en un extremo. Les cuesta mirarse. Marisa Flórez se lo reprocha. "Podían mirarse un poco más", les dice, con cuidado. "¿Una mirada más qué? ¿Cómo la quieres?", quiere saber Guerra. "Una mirada más directa", responde la fotógrafa. "¿Quieres decir más amorosamente?", pregunta Felipe. Grandes risas. Pero obedecen y se ponen a ello. A mirarse.

Rusia ha entrado en escena. Y paradójicamente ha roto mucho el hielo. Se acuerdan de viejos tiempos, cuando fueron allí, en los años setenta: "Con aquellos almacenes, donde no había nada", dice Guerra. Y ahora... Anuncios, tiendas de lujo. Acaba de regresar de allí y puede contrastar opiniones con su antiguo jefe de filas. "El metro cuadrado en Moscú para un apartamento es el más caro del mundo, pero más que en Tokio", comenta Felipe. "¿Y los que mandan?", tercia Guerra. "¿Te acuerdas de esa clase dirigente del partido comunista? Sonrosados, gordos; han desaparecido. Ahora andan por ahí empresarios esbeltos, delgados, fuertes, y el poder lo marca la chequera que tienen". El caso es que en Rusia, según ellos, la historia se repite. "La gente siempre queda excluida, desde los zares a hoy. No se cuenta con ellos para nada, y eso es muy triste. ¡En realidad estamos en el zarismo, igual, igual!", dice Guerra. "Como era la nomenklatura antes, ahora le toca a la oligarquía. Eso es lo más profundo. Además, no han hecho una reflexión básica", agrega Felipe. "Desde que desapareció Gorbachov hasta ahora. Es ésta: si todo el dinero que habían empleado en la mayor industria militar del mundo no fue suficiente para mantener una estructura de poder. Y repiten la experiencia".

Del extremo europeo pasamos a Irán, donde también ha estado Felipe González. Un paréntesis asiático en sus constantes viajes por Latinoamérica, adonde dice que se desplaza hasta dos veces al mes. "Si te sales de ahí y ves la pasión con que enfrentan sus cosas los iraníes, que los he conocido bien... Tienen la misma renta per cápita que cuando echaron al sah, la misma que cuando empezaron la revolución. Sólo hay un elemento diferencial desde el punto de vista social. Que han metido dinero en educación, por eso tienen los líos que tienen en las universidades. La renta per cápita es igual, pero las oligarquías se han sustituido. La del sah ha cambiado por la de los ayatolás. Con la misma organización económica y de poder que tenían éstos, su única pasión es ser una potencia mundial, todo lo demás les da igual".

El peligro es que la conversación acabe en la Conchinchina o por las antípodas. Así que les arrastramos de vuelta España. "¡Ah, no!", suelta Felipe. Pero regresan. Con la memoria divergente, pero regresan. Tienen gracia los detalles que asaltan a cada uno. Recuerdan la llegada a La Moncloa. "El día 1 [de diciembre] entré yo y el 2 vinisteis vosotros", dice el ex presidente. "El 3, nosotros llegamos el 3", según Guerra. Después de lo que le costó convencerle para que aceptara la vicepresidencia. Huy, tema controvertido. Quema un poco. "No vamos a contar eso ahora", dice Guerra.

Bien, pues entonces centrémonos en la llegada. ¿Cómo fue el primer día? "Yo estaba acojonao. Bueno, abrumado, ya lo he contao muchas veces, abrumado, abrumado, serio y abrumado", confiesa el mandatario. "Sentido de la responsabilidad", le recuerda Guerra. "Tan abrumao que a mí, que me gusta, como sabéis bien, la jardinería y todo eso, tardé nueve meses en salir del despacho. Hasta los nueve meses, bueno, como si fuera a parir", sigue González.

"Había un sentimiento de triunfo y una responsabilidad que agobiaba un poco, sobre todo a ti", le comenta Guerra. "He pensao muchas veces, Alfonso, en cómo se enfrenta uno a la política. Hay dos maneras de lidiar con el triunfo. Uno que es ganar y plantearse: 'Ya la hice'. Y otro que es ganar y pensar: 'Tengo un instrumento para hacer'. Ya la hice, digamos, es lo que Fox pensó cuando ganó al PRI en México. No hizo nada más".

"Son válidas las dos", opina Guerra. "La primera nos sirvió para el día 28. Quién lo diría. Hasta ese día habíamos montado en España 10.000 actos públicos. Llegas, sacas 202 diputados y piensas: misión cumplida. Ahora, a otra cosa, pero esto, cumplido". Alfonso lo dice con conocimiento de causa, el que da haber dirigido la famosa campaña del cambio. "Ya, pero yo me refería más a un sentimiento", añade Felipe. "En el caso de Fox fue, bueno, ya me puedo coger vacaciones", sentencia Guerra. "Eso es".

Por aquella época, la democracia andaba en pañales. También la mecánica del poder ejecutivo. Tuvieron que inventar todo un sistema de funcionamiento para el día a día en la presidencia del Gobierno. No existía. "No había un ordenador, eh. ¡No había un ordenador!", exclama Guerra. "No existía la presidencia cuando llegó Suárez, y cuando él salió quedaban los fontaneros de la presidencia", cuenta Felipe. "¡No había un papel, es que no había un papel, que es acojonante!", sigue Alfonso. "Voy a contar una anécdota, porque Leopoldo Calvo-Sotelo lo ha contado ya cuando dijo que no había papeles y tal. Cuando yo fui a abrir la caja fuerte no necesité hacerlo porque estaba abierta, sin ningún papel, y dentro sólo con el libro de instrucciones. Y no se me ocurrió ni siquiera reprocharlo. Así que tuvimos que crear el gabinete de la presidencia con todo informatizado. Montamos el aparato operativo y visitamos cómo funcionaba la cancillería alemana, la francesa, hicimos lo necesario para contar con un equipo humano", cuenta González.

"Había una comisión de seguimiento del Gobierno francés que nos hacía informes diarios", relata Guerra. "Pero se puso en práctica rápido, con alguien que nos filtrara no sólo informes, sino lo que íbamos a debatir en el Consejo de Ministros, que planteara los asuntos de manera manejable", dice Felipe. "Clasificados en tres. Verde, amarillo y rojo", comenta Guerra. "Verde, rojo y negro", dice Felipe. "No, no, no. El semáforo. Los colores del semáforo", discute Guerra. González especifica: "Negro era todo el orden del día". "Ah, bueno, sí, sí", recuerda Guerra. "Verde lo que había consenso en la comisión de subsecretarios. Rojo era lo que por razón de la materia había que deliberar". "No". "Bueno, da igual...".

El tiempo aprieta. Queda otra foto. Hay que bajar a la habitación desde la que se asomaron al balcón, agarrados de la mano, para festejar su mayoría absoluta. El lugar les resulta extraño. Está hoy desconocido. Ya no es una suite para clientes privilegiados. Se ha transformado en el despacho y las oficinas de la dirección del hotel. La memoria traiciona tanto que Felipe duda. "Fue ésta, seguro, esta de aquí", dice Guerra, muy convencido. Se refiere a la ventana más pequeña, no la que hace esquina. De ahí salió la foto histórica. Cuando se asoman, sin querer, se produce un remolino en la calle y los curiosos les hacen saludar mientras les disparan los móviles.

En el vestíbulo, una despedida apresurada, la mano y poco más. Ni siquiera un típico llámame y nos vemos. Se muestran atropellados por compromisos. Pero dicen que luego le han cogido el gusto a recuperar el tiempo perdido. Esta semana han comido juntos. Hoy serán los protagonistas en el acto de los 25 años. Este sencillo, algo tenso y breve reencuentro en el Palace parece que les ha animado a cerrar viejas heridas."

lunes, 3 de diciembre de 2007

3 meses, 122 entradas y 2957 lecturas

El reto del la inmigración y la precariedad laboral

Durante el mes de noviembre nos ha acompañado una cita del poeta norteamericano Walt Whitman, de sus Hojas de hierba: "[...] como si me dañara el dar a otros las mismas oportunidades y los mismos derechos de que gozo -como si no fuera indispensable para mis propios derechos el que otros los posean."

El número de lecturas de nuestras entradas se ha incrementado exponencialmente respecto a los dos meses pasados, lo cual demuestra la fidelidad de nuestros, cada vez más, lectores, a los que preguntamos cuál era, a su juicio, el principal problema que tenían los ciudadanos de Valencia de Don Juan. La inmigración, con un 45% de los votos, y la precariedad laboral con un 34% fueron las opciones más señaladas.

domingo, 2 de diciembre de 2007

La ministra Espinosa visitó de nuevo nuestra comarca

Regadíos y biocarburantes

La ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, visitó ayer varios puntos de nuestra comarca, entre los que destacó su presencia en Cubillas de los Oteros y Cabreros del Río.

En una jornada de tristeza por el atentado terrorista de ETA en Francia, y de malas condiciones meteorológicas, la ministra inauguró en la estación de bombeo de Cubillas de los Oteros las obras de transformación en regadío de dos sectores del Canal del Porma en la zona regable de Riaño, acompañada por el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, el alcalde de Cubillas de los Oteros, Silvestre Cascallana, y el presidente de la comunidad de regantes de la margen izquierda del Porma y alcalde de Cabreros del Río, Matías Llorente, entre otras autoridades. La infraestructura hidráulica inaugurada ayer ha recibido la inversión de doce millones y medio de euros, concretamente 12.504.862 euros.

Elena Espinosa aprovechó la rueda de prensa ante los medios de comunicación para expresar su enérgica condena al atentado perpetrado por ETA en la localidad francesa de Capbreton, que le ha costado la vida al guardia civil Raúl Centeno Payón, de 23 años, hijo de un leonés de Grulleros.

La ministra de Agricultura afirmó también que en Castilla y León se han cumplido muy por encima de lo previsto los planes nacionales de Regadíos y de Choque o Modernización, con inversiones que rondan los 460 y 160 millones de euros, respectivamente. “A fecha de hoy tenemos ejecutados el 135 por ciento de las obras previstas hasta 31 de diciembre de 2008, con lo cual hemos hecho bastante más y en un año menos. Pero porque hayamos cumplido y nos hayamos sobrepasado no nos vamos a quedar ahí”, manifestó, antes de recordar que el Gobierno central trabaja ya en la elaboración del nuevo Plan de Regadíos, “con horizonte 2012-2013”.

En Cabreros del Río la ministra Espinosa inauguró la futura gasolinera de biocarburantes de Cabreros del Río, creada por UGAL y otras cooperativas, y que significa un preámbulo a la futura instalación en Jabares de los Oteros de la planta de biodiésel Esla-Campos.

Durante esta visita al Sur de León, la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, no quiso olvidar hacer referencia a la Ley de Desarrollo Rural aprobada esta semana, asegurando que busca hacer 'visibles y viables' a los agricultores y ganaderos por medio del inicio de una 'nueva etapa' para el medio rural. Sin embargo Elena Espinosa decidió suspender el acto en el que iba a presentar la Ley de Desarrollo Rural a cientos de agricultores leoneses en señal de duelo por el atentado.

Antes de abandonar nuestra comarca, la ministra comió en la localidad de Palanquinos junto a numerosas autoridades y agricultores de la zona.

sábado, 1 de diciembre de 2007

El Gobierno recibe la obra que salvó a nuestro castillo

127.791 euros que evitaron su ruina

El Consejo de Ministros del Gobierno de España, celebrado ayer viernes 30 de noviembre, ha tomado razón de ocho actuaciones de emergencia financiadas por el Ministerio de Vivienda para evitar la pérdida o deterioro de bienes de interés cultural, en el que se incluye el castillo de Valencia de Don Juan.

Tan solo han sido ocho las actuaciones de emergencia en edificios culturales incluídas en esta decisión del Gobierno central, que afectan a inmuebles de carácter histórico, religioso e industrial: un alto horno en Sagunto (Valencia), el Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), el edificio municipal de Yepes (Toledo), la torre izquierda de la Colegiata de San Miguel de Alfaro (La Rioja), la Catedral de Tarazona (Zaragoza), el Tejado de la cúpula de la Virgen en la Basílica del Pilar de Zaragoza, y la Catedral de San Cristóbal de La Laguna, en Santa Cruz de Tenerife.

La partida económica destinada a la rehabilitación y acondicionamiento del castillo de Valencia de Don Juan ha sido de 127.791,34 euros (21.262.690 pesetas). Además de la importancia de la inversión en sí, la nota de prensa emitida desde el Palacio de la Moncloa (http://www.la-moncloa.es/ConsejodeMinistros/Referencias/_2007/refc20071130.htm#Bienes)
dice textualmente que 'las intervenciones tienen por objeto la adopción de medidas que eviten la pérdida o el deterioro de bienes de interés cultural hasta que se pueda acometer su habilitación integral'. Esto significa que el Gobierno de Zapatero mantiene abiertos los estudios de cara a realizar una gran inversión en nuestra fortaleza que contemple la totalidad del edificio
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En la imagen podemos ver la obra de urgencia desarrollada en 2004 para evitar la ruina de una parte de la torre del homenaje, que había tenido que ser apuntalada en 2003 para evitar el desprendimiento, algo que los coyantinos no pudieron ver y que fue ocultado por nuestros dirigentes locales.